Un operativo policial realizado en el barrio de Jesús María, en La Habana Vieja, culminó con la detención de un ciudadano acusado de dedicarse al tráfico de drogas entre la provincia de Guantánamo y la capital cubana.
Según informaron las autoridades, el individuo transportaba sustancias ilícitas desde Baracoa hasta La Habana, donde pretendía distribuirlas en diferentes puntos de la ciudad.
Durante el registro, que tuvo lugar en una vivienda de la zona, la policía ocupó 45 piedras de “hachís”, cinco envoltorios de cocaína, dos envoltorios de marihuana y una cantidad no precisada de dinero en efectivo.
El detenido fue identificado en redes sociales a través del perfil de Alexander Ríos Cruz, desde donde se difundieron imágenes y detalles del procedimiento.
Este golpe al narcotráfico se enmarca en el trabajo de las fuerzas del orden por contener el creciente flujo de drogas en los barrios más vulnerables de la capital.
El impacto es devastador que estas sustancias están teniendo en la juventud cubana, cada vez más expuesta al consumo de químicos de baja calidad y a redes delictivas que buscan ganar terreno en medio de la crisis social.
Vecinos de Jesús María expresaron preocupación por la facilidad con que estas sustancias logran circular en la zona. “Los muchachos se están perdiendo.
Hay que atajar esto a tiempo porque la droga está matando a la juventud”, dijo una residente, que prefirió no revelar su nombre por temor a represalias.
El caso reabre el debate sobre la falta de espacios recreativos, programas de prevención y alternativas sociales para los jóvenes cubanos, quienes en medio de la precariedad encuentran en el consumo de drogas una vía de escape con consecuencias fatales.
La introducción de químicos como el “achís” y derivados adulterados de cocaína agrava la situación, pues generan adicción rápida y severos daños físicos y psicológicos.
Las investigaciones continúan y el detenido será procesado bajo cargos de tráfico y posesión de drogas, un delito severamente penado en el Código Penal cubano.
Mientras tanto, las autoridades llaman a la población a denunciar a tiempo cualquier indicio de venta o transporte de estupefacientes en sus comunidades, como única manera de frenar un fenómeno que amenaza con arrasar a toda una generación.