La Ciudad de México se ha vuelto nuevamente un punto central para conversaciones delicadas sobre el futuro político y económico de Cuba, en un contexto que recuerda los tiempos de la Guerra Fría, cuando la capital azteca fue un epicentro de diplomacia internacional y espionaje. Según fuentes citadas por el diario ABC, con la mediación del gobierno mexicano se estarían llevando a cabo diálogos entre representantes del régimen cubano y agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.
En estos contactos, el coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y sobrino de Fidel Castro, figura como uno de los principales interlocutores del gobierno cubano. Las conversaciones en México buscarían explorar fórmulas de transición que eviten un colapso abrupto del régimen en la Isla, similar al experimentado recientemente en Venezuela, mientras se negocian condiciones para abordar sanciones económicas y apertura de sectores clave de la economía.
Uno de los puntos principales en debate, según la misma fuente, sería el fin del embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba a cambio de que La Habana permita la entrada de empresas estadounidenses en sectores estratégicos como energía, turismo, banca y telecomunicaciones. Este eje estaría alineado con discusiones internas en el Partido Comunista de Cuba, donde desde finales de 2025 algunos líderes han reconocido la necesidad de una mayor descentralización económica ante la prolongada crisis.
El papel de México como mediador surge en una coyuntura de tensiones regionales, con la Isla enfrentando presiones económicas externas y la administración estadounidense buscando alternativas a políticas de confrontación directa. Aunque los gobiernos de México y Cuba no han confirmado oficialmente estas reuniones, la narrativa pública de negociaciones de alto nivel ha ganado tracción entre analistas diplomáticos.
Históricamente, México ha mantenido una relación compleja con Cuba, oscilando entre la solidaridad diplomática y la colaboración estratégica. Durante la Guerra Fría, por ejemplo, colaboró con agencias externas en tareas de inteligencia que involucraban al gobierno cubano y a potencias como la Unión Soviética, un antecedente de la relevancia de la capital mexicana en asuntos cubanos.
Este nuevo capítulo de contactos internacionales en la Ciudad de México se desarrolla en un momento crítico para La Habana, ante la urgencia por encontrar soluciones a la crisis económica y social que enfrenta la población cubana, mientras se negocian posibles incentivos económicos y cambios estructurales sin desmantelar de inmediato las estructuras de poder existentes.
Fuentes: ABC.
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