La Aduana General de la República de Cuba ha logrado desmantelar recientemente una sofisticada estrategia de narcotráfico que utilizaba empaques de alimentos para introducir drogas en el país. El operativo, realizado en el Aeropuerto Internacional "José Martí" de La Habana, permitió incautar marihuana y otras sustancias ilícitas escondidas dentro de paquetes de cereales y otros productos de consumo cotidiano. Según informaron las autoridades, esta modalidad de ocultamiento es cada vez más utilizada por los narcotraficantes para eludir los controles aduaneros, lo que evidencia la creciente creatividad y peligrosidad de las organizaciones criminales.
El Vicejefe Primero de la Aduana, Wiliam Pérez González, detalló a través de su cuenta oficial en la red social X que cualquier pasajero que transporte droga es considerado culpable, aunque alegue desconocimiento del contenido. “La responsabilidad recae exclusivamente sobre quien transporta la sustancia, sin importar las excusas presentadas”, subrayó el funcionario, dejando claro que la ley cubana no tolera la participación, voluntaria o involuntaria, en actividades de narcotráfico. La medida busca concienciar a los viajeros sobre los riesgos de aceptar encomiendas de terceros, que podrían convertirlos en cómplices de delitos graves.
Este hallazgo no ocurre en un vacío. Cuba enfrenta un aumento notable en el consumo de drogas, especialmente entre adolescentes y jóvenes, una tendencia que ha sido confirmada por las autoridades en los últimos años. Según el Minint, la edad de inicio en el consumo ha descendido a tan solo 13 años, afectando principalmente a estudiantes de secundaria y preuniversitarios. La crisis económica, la escasez de empleos y salarios insuficientes, junto a la falta de opciones recreativas y la desestructuración familiar, han generado un ambiente de desesperanza que incrementa la vulnerabilidad de los jóvenes ante las drogas.
Como respuesta, el régimen castrista ha implementado medidas severas en los últimos años para combatir el fenómeno. En 2024 se creó el Observatorio Nacional de Drogas y se proclamó una política de “tolerancia cero” frente al narcotráfico y el consumo de estupefacientes. Las sanciones contemplan penas de hasta 30 años de prisión o incluso perpetua para quienes sean sorprendidos traficando o consumiendo drogas. Los datos oficiales indican que, solo en 2024, se incautaron más de 1.000 kilogramos de sustancias ilícitas y se sancionaron a más de 1.000 personas por delitos relacionados con drogas, en operaciones que incluyeron controles marítimos y aéreos.
La combinación de aumento del consumo y sofisticación de las redes de tráfico plantea un desafío complejo para las autoridades cubanas, que deben equilibrar medidas preventivas y punitivas. La vigilancia en aduanas y la educación sobre los riesgos se presentan como herramientas esenciales, mientras la población, especialmente los jóvenes, enfrenta un entorno donde la presión social y económica puede llevarlos a caminos peligrosos. El caso reciente evidencia que, más que un problema aislado, el narcotráfico en Cuba es una amenaza estructural que exige atención inmediata y continua.
Fuente: Periódico Cubano
Fotos: Aduana General de la República de Cuba
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