Cuba enfrenta este 25 de enero una de las jornadas más complejas del año en materia eléctrica, con apagones que superan los 1800 MW y un sistema que continúa operando bajo una presión extrema. Según la información divulgada por la Unión Eléctrica, las afectaciones se mantuvieron durante las 24 horas del día anterior y el panorama para el horario pico nocturno sigue siendo crítico, debido al bajo nivel de disponibilidad de generación frente a una demanda que no deja de crecer.
Durante la jornada previa, la mayor afectación registrada alcanzó los 1969 MW en horas de la tarde, un nivel que obligó a desconectar no solo los circuitos programados, sino también otros bloques por situaciones de emergencia, ante la imposibilidad de cubrir la demanda nacional. Esta situación se repite con frecuencia en un sistema que carece de reservas operativas y donde cualquier avería adicional agrava de inmediato el escenario.
Aunque los parques solares fotovoltaicos aportaron más de 3400 MWh y alcanzaron una potencia máxima de más de 600 MW durante las horas de mayor radiación, este respaldo resulta insuficiente para compensar las salidas de las centrales térmicas, especialmente cuando cae la noche y la demanda se incrementa. La energía solar ayuda a aliviar parcialmente la carga durante el día, pero no logra revertir el déficit estructural del sistema ni sustituir la generación base que aportan las termoeléctricas.
En la mañana de este 25 de enero, la disponibilidad rondaba apenas los 1280 MW frente a una demanda superior a los 2200 MW, lo que provocó afectaciones inmediatas cercanas a los 1000 MW. Para el mediodía se prevé que los apagones aumenten, debido a la persistencia de averías y limitaciones técnicas que siguen afectando a varias unidades generadoras clave.
Entre las plantas fuera de servicio se encuentran unidades de las centrales termoeléctricas de Mariel, Cienfuegos, Nuevitas, Felton y Renté, además de otras que permanecen en mantenimiento, lo cual reduce de forma significativa la capacidad real de generación del país. A esto se suman las limitaciones técnicas que restan cientos de megawatts adicionales al sistema, profundizando el déficit diario.
Para el horario pico nocturno, aunque se espera la entrada de una unidad con un aporte limitado, la disponibilidad total estimada seguirá muy por debajo de la demanda máxima prevista, que podría superar los 3000 MW. De mantenerse estas condiciones, las afectaciones podrían acercarse nuevamente a los 1800 MW, confirmando que el sistema eléctrico nacional continúa operando sin margen de maniobra y con alta vulnerabilidad ante cualquier nueva falla.
Este escenario prolonga el impacto de los apagones en la vida cotidiana, la actividad económica y los servicios básicos, mientras persisten las dificultades estructurales para estabilizar la generación. La combinación de centrales envejecidas, falta de combustible y limitaciones técnicas mantiene al país en un ciclo de crisis energética que, por ahora, no muestra señales claras de solución inmediata.
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