El Gobierno cubano volvió a prometer avances hacia la llamada “soberanía energética” en medio de una crisis eléctrica crónica que mantiene apagones generalizados y un severo déficit de generación de energía, incluso en horarios de mayor consumo. La estatal Unión Cuba Petróleo (CUPET) informó que desarrolla nuevos proyectos de exploración de crudo y gas acompañante en la franja norte de occidente, entre La Habana y Varadero, con la idea de aumentar la producción interna y reducir la dependencia de combustibles importados.
Según especialistas citados por la prensa oficial, incrementar el ritmo de perforación de los pozos anuales —actualmente limitado a dos o tres— a seis u ocho podría mejorar la producción diaria, aunque gran parte de los yacimientos en explotación tiene más de una década de uso y tiende a mostrar un declive natural.
La prensa estatal insiste en que el crudo y gas nacionales son vitales para alimentar las plantas termoeléctricas, y que la producción interna aportaría más del 50 % del combustible para generar electricidad. No obstante, los datos oficiales muestran una realidad más compleja. Este fin de semana, la Unión Eléctrica (UNE) reportó que el servicio estuvo afectado todo el viernes, con un déficit de generación que alcanzó 1 905 MW durante el horario pico, y que para la noche siguiente se esperaba un déficit similar. La disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional no cubre la demanda, y averías en varias termoeléctricas clave y unidades en mantenimiento agravan la situación.
La crisis energética no es nueva ni aislada: en 2024 y 2025 el país ha experimentado cortes de luz prolongados en buena parte del territorio debido a la falta de combustible, infraestructura envejecida y fallas en plantas generadoras, con cortes diarios que a veces superan muchas horas.
Parte del contexto es la dependencia de importaciones de combustibles: Cuba importa cerca del 60 % del combustible que consume, y tras la interrupción de suministros regulares desde Venezuela, depende principalmente de México y —en menor medida— de Rusia para cubrir sus necesidades. Un reporte de Reuters señala que el Gobierno de México está reconsiderando sus envíos de petróleo a Cuba por temores a posibles represalias de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, lo que añadiría incertidumbre a la llegada de combustibles esenciales.
Paralelamente, otro informe de Reuters indica que la administración estadounidense ha considerado incluso un bloqueo naval para frenar las importaciones de petróleo a Cuba, como parte de una estrategia más amplia de presión política sobre La Habana, aunque aún no hay una decisión formal sobre esa medida.
Mientras CUPET plantea estrategias de largo plazo y culpa parcialmente al embargo de las limitaciones tecnológicas y logísticas, millones de cubanos siguen enfrentando apagones prolongados que afectan la vida cotidiana, la actividad económica y el funcionamiento de servicios básicos, ampliando la brecha entre los anuncios oficiales y la realidad energética del país.
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