La provincia de Camagüey ha fortalecido su producción de harina de yuca y productos deshidratados, consolidándose como un actor clave en la industria alimentaria local. Según un reporte de la Agencia Cubana de Noticias, la planta ubicada en la finca Tayabito, perteneciente a la Empresa de Servicios a la Agroindustria Azucarera , cuenta con una capacidad productiva de cinco toneladas diarias.
En 2024, esta instalación produjo aproximadamente 56 toneladas de harina de yuca y tiene como objetivo mantener o superar esa cifra en 2025, asegurando la contratación de las materias primas necesarias. La harina de yuca producida en Tayabito se utiliza en la elaboración de embutidos, croquetas, hamburguesas y repostería, ofreciendo una alternativa viable ante la escasez de harina de trigo importada, un problema que afecta al país desde mediados de 2023.
Además de la producción de harina, la finca Tayabito dedica 110 hectáreas al cultivo de yuca, calabaza, boniato y plátano, diversificando su producción para asegurar un suministro constante de materia prima. Este enfoque no solo fortalece la seguridad alimentaria local, sino que también genera empleo y apoya la economía de la región.
La harina de yuca ha ganado protagonismo en Cuba como una alternativa clave ante la escasez de harina de trigo. Diversas provincias han implementado su producción y uso en la elaboración de alimentos básicos.
Por ejemplo, en Cienfuegos, una planta en la Cooperativa "Antonio Maceo" produce diariamente alrededor de 560 kilogramos de harina de yuca, destinada tanto al consumo humano como a la elaboración del pan normado. En Ciego de Ávila, especialistas han promovido el uso de la harina de yuca para sustituir hasta un 20% de la mezcla tradicional en la elaboración de panes y galletas.
Artemisa anunció la apertura de una nueva fábrica de harina de yuca en Caimito, perteneciente a la Empresa Cítricos Ceiba, con una capacidad de producción de entre 200 y 1,200 kilogramos diarios. Esta planta busca contribuir a paliar el déficit de harina de trigo en el país.
Desde mediados de 2023, la falta de harina de trigo ha provocado interrupciones en la distribución del pan normado en diversas provincias. Aunque en 2024 llegaron cargamentos de trigo, como las 21,000 toneladas descargadas en el puerto de La Habana en abril, la oferta de pan no logró estabilizarse completamente. Esto llevó a que en abril de 2024, siete municipios de La Habana se quedaran sin pan racionado por la falta de materia prima.
Ante esta crisis, el gobierno cubano implementó medidas como la incorporación de extensores, incluyendo harina de yuca, en la elaboración del pan de la canasta familiar normada. Además, se negoció la compra de harina importada por formas no estatales de gestión para mitigar la escasez. Sin embargo, estas medidas han generado críticas debido a la desigualdad en el acceso a productos básicos, ya que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) han asumido un rol clave en la importación y distribución de harina.
La apuesta por la harina de yuca no solo responde a una necesidad inmediata, sino que también plantea un modelo de producción más autosuficiente y sostenible a largo plazo en Cuba.
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