Tres buques de guerra estadounidenses, encabezados por el destructor lanzamisiles USS Stockdale y dos embarcaciones de la Guardia Costera, comenzaron a navegar esta semana hacia la Bahía de Puerto Príncipe en Haití, a escasa distancia del extremo oriental de Cuba. El despliegue forma parte de la operación “Southern Spear”, anunciada por el secretario de Defensa Pete Hegseth, como un esfuerzo para fortalecer la seguridad regional y combatir el narcotráfico.
La embajada de Estados Unidos en Haití confirmó la llegada de los barcos a través de un comunicado difundido en X, donde enfatizó que la misión busca garantizar la estabilidad y un futuro más seguro para el país caribeño. Según el Comando Sur, la operación está diseñada para interceptar rutas marítimas utilizadas por cárteles de droga considerados “narcoterroristas”, cuya actividad representa una amenaza transnacional.
La intervención ocurre en un momento crítico: Haití enfrenta un vacío institucional inminente, con la expiración del mandato del Consejo Presidencial de Transición programada para el 7 de febrero. Sin un cronograma electoral ni un mecanismo claro de sucesión, la parálisis política se combina con un aumento de la violencia en las calles, controladas por grupos armados responsables de asesinatos, saqueos, secuestros y otras agresiones.
Junto con el despliegue naval, Washington anunció nuevas restricciones de visado para altos funcionarios haitianos vinculados con pandillas locales, reforzando la presión sobre el gobierno provisional.
Aunque la narrativa oficial enfatiza la lucha contra el crimen y el narcotráfico, analistas internacionales señalan que la proximidad de los buques a Cuba, a unos 111 kilómetros del extremo oriental, agrega un componente estratégico que no pasa desapercibido para La Habana. El despliegue se enmarca en un patrón regional de mayor militarización y control geopolítico, que incluye la detención reciente en Nueva York del mandatario venezolano Nicolás Maduro bajo cargos de narcotráfico.
Expertos advierten que el Caribe vuelve a convertirse en un espacio clave de tensiones diplomáticas y militares, donde Estados Unidos fortalece su presencia estratégica mientras países vecinos enfrentan crisis internas y Estados frágiles. La operación refleja no solo un intento de combatir el crimen organizado, sino también un claro interés en controlar rutas marítimas y consolidar influencia en una región crítica del hemisferio occidental.
Fuente: U.S Embassy Haití
Mike Hammer entrega réplica de la Campana de la Libertad a Monseñor Aranguren en Holguín
Hace 1 hora
Cuba queda eliminada del premundial sub.17 femenino de fútbol tras caer ante Costa Rica
Hace 9 horas
Bad Bunny: éxito global, identidad latina y la incomodidad que provoca su triunfo (Video)
Hace 1 día