Cuba está hablando en sus muros. En una de las expresiones más arriesgadas y simbólicas de los últimos tiempos, activistas de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), junto a jóvenes que actúan en la clandestinidad, han comenzado a llenar barrios urbanos y zonas rurales con carteles y pintadas contra el sistema comunista.
No se trata de un hecho aislado, sino de una secuencia de acciones que buscan ocupar el espacio público con mensajes que durante décadas fueron impensables... Van más allá del muro del malecón o una valla de un dirigente, es un alud de protestas contra un régimen opresor que subyuga a todo un pueblo.
Lo más impactante es el lugar desde donde también surgen estas consignas: Birán, sitio de nacimiento de Fidel Castro y símbolo histórico del poder que ha marcado el destino de la Isla por más de sesenta años. Que aparezcan mensajes de protesta en ese punto no es casual ni menor. Es una señal directa de ruptura con los símbolos fundacionales del régimen y un desafío abierto a la narrativa oficial.
Las imágenes difundidas muestran frases contundentes como “Abajo la dictadura”, “Le toca a Canel” y denuncias dirigidas a aliados del poder. Son pintadas rápidas, nocturnas, hechas bajo el riesgo constante de arresto, que buscan romper el cerco del miedo en los lugares más vigilados del país. Cada trazo implica exposición, cada fotografía difundida confirma que alguien decidió no callar.
En varios murales propagandísticos, los rostros que durante años fueron intocables aparecen ahora manchados, intervenidos, desafiados. La pared se ha convertido en tribuna. La pintura, en protesta. El silencio, en grito. Donde antes solo había consignas oficiales, hoy aparecen mensajes que contradicen, cuestionan y confrontan.
La UNPACU continúa siendo una de las voces más firmes dentro de Cuba y estas acciones clandestinas reflejan una realidad que ya no puede ocultarse: el descontento no solo se comenta en privado, también se escribe, se pinta y se deja a la vista de todos. Es una forma de disputar el relato, de marcar presencia en un espacio que el poder ha intentado controlar por completo.
Desde Birán hasta los barrios más humildes, Cuba parece entrar en una etapa donde la protesta toma forma en aerosol y mensaje nocturno. No hay tarimas ni micrófonos, pero hay paredes que hablan. Y cuando no existe prensa libre, cuando la manifestación abierta se castiga, los muros se convierten en el último periódico de la calle.
Porque en un país donde tantas voces han sido silenciadas, cada palabra escrita en la noche es un acto de desafío. Y hoy, más que nunca, las paredes están diciendo lo que muchos no pueden decir en voz alta.
Fuente: Yosmany Mayeta
Trump reaparece con un moratón en la mano y su explicación vuelve a encender las redes
Hace 21 horas
Rugido azul en el Latino: Industriales vence a Mayabeque y toma el control del playoff
Hace 10 horas
Venta de alimentos entre desechos expone a La Habana Vieja a brotes sanitarios (Video)
Hace 19 horas
Artistas cubanos se unen en apoyo a El Chulo tras su arresto por ICE en Estados Unidos
Hace 21 horas