Casos de estafas en Cuba que debiera conocer para que no sea su próxima víctima

Un reporte del periódico Escambray, de la provincia Santic Spiritu,  hace referencia a la proliferación de estafadores que utilizan distintos métodos para engañar hasta los que se hacen pasar por más listos. En lo que va de año en esa provincia se registran 31 denuncias por estafa.

A continuación detallamos algunos ejemplos de cómo actúan para hacerse de un botín fácil mediante el engaño;

Caso 1: Llega una persona a la Casa de Cambio del bulevar, en la capital provincial. Y un desconocido se interpone y le pregunta.  — ¿Qué vas a hacer?   —Cambiar dólares canadienses. — ¿Cuántos?  —1 830. El timador le inventó un cuento chino a la víctima para que le cambiara el dinero a él. El hombre, que se lo creyó, imaginó llevarse 1 445 CUC en el bolsillo y no paró hasta llegar a una tienda, donde compraría un ventilador. Allí se percató que en el bulto, el tramposo le enmascaró billetes de 1.00 CUC y solo le entregó 345.00; en un instante le estafaron 1 100 CUC.

Caso 2: Cuatro ciudadanos se aparecieron en un auto rentado a la casa de Ramón Cabrera y éste le compró a los desconocidos por 13 500 pesos, un billete de 5.00 pesos cubanos de 1960, que supuestamente revendería, al precio de 8 000 CUC, a un gallego que ellos mismos le traerían esa noche. Como era de imaginar, el gallego nunca apareció.

Caso 3: El espirituano Manuel Rodríguez Valdés cayó en la red de los estafadores, cuando en su función de agente de telecomunicaciones recibió una llamada telefónica hipotéticamente del director de la División Territorial de la Empresa de Telecomunicaciones (Etecsa). El farsante le dijo que si las tarjetas de recarga de 5.00 CUC de determinadas series presentaban equis problema; que, por favor, le diera los códigos; que después de almuerzo le llevarían las de reposición. Al ver que a la 1:15 p.m. nadie de Etecsa tocaba la puerta de su casa, Manuel comenzó a inquietarse y alguien le estafó 51 tarjetas, equivalentes a 255.00 CUC.

Caso 4: A la nieta de Manuel le sucedió algo similar. El timador sabía que su nieta había comprado 61 tarjetas “mal” codificadas, que se la había vendido tal ejecutiva, que a Manuel le había sucedido lo mismo, que su contrato como agente de telecomunicaciones se lo había redactado Edenia. La afectada se pregunta: “¿Cómo es posible que el hombre conociera todos esos detalles?”. Cuando la víctima se percató del engaño, corrió hacia el telepunto de Etecsa ubicado en el bulevar, donde una funcionaria abortó parcialmente el artificio: bloqueó la descarga de 16 códigos en el momento que la suma de 1 170 CUC aparecían ya en la línea telefónica del atracador.

Caso 5: La trinitaria Lilian León Carpio, recepcionista del hotel La Ronda, quien, meses atrás, recibió una llamada telefónica presuntamente del subdirector del complejo Las Cuevas, que había tenido un supuesto percance: su auto se había roto camino a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, adonde llevaría a su hijo. Le pidió que le diera cuatro códigos de tarjetas de recarga. — ¿Pero eres tú? No te reconozco la voz, sospechó la joven. —Sí, claro; es que tengo gripe. Y el “subdirector” se quedó con las ganas de llevarse el gato…, es decir, la estafa al agua.

Caso 6: Arelys una espirituana que transitaba por la calle Agramonte, próxima a la antigua Colonia Española, escuchó cuando la llamó un hombre, quien se interesó por la hija de la mujer, residente en el extranjero; le aseguró que a su esposa le encantaban las cadenas; que por qué no le vendía la suya, pero primero debía enseñársela a su mujer. —No sería bueno que vayas conmigo; mi señora es muy celosa. Todavía Arelys Fonticella espera por la cadena.

A este tipo de estafas hay que sumar el robo de cuentas Nauta en zonas wifi. La gente se conecta y le roban el usuario y la contraseña y se adueñan de su cuenta y de su saldo.

También se acumulan en Sancti Spíritus las denuncias de personas que pican cuando los llaman avisándoles de que les traen un paquete del extranjero, pero el auto se les ha roto en la Autopista Nacional, por lo que necesitan una recarga para llamar a la empresa que les rentó el carro.