El ómnibus 8404, perteneciente a la ruta P11, fue detenido y trasladado a la estación de policía de Dragones en La Habana, luego de que se reportara el robo de un teléfono celular a bordo.
De acuerdo con testigos, el incidente ocurrió mientras el vehículo cumplía con su recorrido habitual.
Al detectarse la denuncia, las autoridades decidieron detener el ómnibus y ordenar a todos los pasajeros que descendieran para ser revisados y tomar declaración sobre lo ocurrido.
La medida generó molestias e incomodidad entre quienes viajaban en la guagua, pero también dejó en evidencia la creciente ola de robos que afecta al transporte público en la Isla.
El caso del ómnibus 8404 no es un hecho aislado.
En los últimos meses se han multiplicado las denuncias de carteristas y ladrones en guaguas, terminales y paradas abarrotadas, aprovechando el hacinamiento y el desespero de los ciudadanos por trasladarse en medio de la crisis del transporte.
Según especialistas en temas sociales, la inseguridad creciente responde a varios factores: la profunda crisis económica, la escasez de recursos básicos, el mercado negro en expansión y la falta de un sistema de vigilancia eficiente en espacios públicos. Todo esto ha convertido a los pasajeros en blanco fácil de delincuentes que, en muchos casos, actúan en grupos organizados.
El robo de celulares en particular se ha vuelto un fenómeno alarmante. Estos dispositivos, escasos y costosos en el mercado cubano, son revendidos en redes informales a precios muy superiores al salario promedio de un trabajador.
La falta de acceso a equipos tecnológicos en tiendas estatales fomenta aún más la demanda en el mercado clandestino, alimentando así la cadena delictiva.
Mientras tanto, los ciudadanos se ven obligados a viajar con miedo y a extremar precauciones. “Ya ni en la guagua uno puede estar tranquilo. Hay que andar cuidando el bolsillo y el bolso todo el tiempo”, comentó una pasajera que presenció el operativo en el P11.
El incidente del ómnibus 8404 es solo una muestra más de cómo el deterioro económico y social en Cuba se refleja en la vida diaria de sus habitantes.
Aunque la policía actúe en casos puntuales, el verdadero desafío sigue siendo atacar las causas de fondo: la falta de oportunidades, la crisis económica y la impunidad que permiten que los robos sean cada vez más frecuentes.