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Fuentes diplomáticas citadas por medios internacionales señalan que, en cualquier intercambio entre funcionarios de Estados Unidos y representantes del Gobierno cubano, Washington no ha puesto sobre la mesa amnistías ni perdones presidenciales como parte de las condiciones para una eventual transición política en Cuba. Esto se produce mientras se mantienen contactos limitados, en los que las partes han discutido principalmente temas de carácter económico.
Según estas fuentes, los intercambios —incluidos algunos en Ciudad de México— han sido restringidos a asuntos como la posible apertura de sectores de la economía cubana a inversiones estadounidenses, la discusión sobre el embargo comercial y aspectos prácticos relacionados con el comercio y la provisión de energía. Nunca se habrían planteado mecanismos de impunidad o libramientos judiciales para líderes de la dirección política cubana, como parte de dicho diálogo.
En el marco diplomático actual, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha manifestado disposición a conversar con Estados Unidos, pero ha insistido en que cualquier diálogo debe realizarse “sin presión” y en condiciones de “igualdad, respeto y soberanía”, rechazando cualquier imposición externa de reformas políticas.
Aunque la Casa Blanca ha señalado su voluntad de mantener contactos, y portavoces estadounidenses han afirmado que existe intención de avanzar en algunos temas con La Habana, las autoridades cubanas han sido cuidadosas al hablar de negociaciones formales, dejando claro que sus condiciones pasan por el respeto a su soberanía y no por concesiones políticas.
Este enfoque coincide con la postura estadounidense de combinar medidas económicas y diplomáticas con sanciones dirigidas a figuras de la dirección cubana por motivos relacionados con derechos humanos y represión interna. En 2025, Estados Unidos impuso sanciones que incluyen restricciones de visa a varios altos cargos, incluido el propio Díaz-Canel, por presuntas violaciones a derechos fundamentales durante manifestaciones sociales.
Mientras Washington insiste en que el diálogo con Cuba puede avanzar en áreas prácticas si hay voluntad política, el Gobierno cubano sigue manteniendo que está dispuesto a conversar sin aceptar condiciones que impliquen imposiciones externas o temas judiciales como punto de partida.