El reconocido especialista en energía Jorge Piñón lanzó una advertencia contundente sobre la situación energética de Cuba: el país podría enfrentar un “apagón total” en apenas dos meses si no se toman medidas urgentes. Sus declaraciones reflejan un panorama crítico, resultado de años de falta de inversión, obsolescencia en la infraestructura y problemas de gestión que han dejado al sistema eléctrico al borde del colapso.
Según Piñón, las señales de crisis son claras y visibles: cortes programados que se prolongan, redes de distribución saturadas y plantas eléctricas que funcionan por debajo de su capacidad. La falta de mantenimiento preventivo, sumada a la escasez de combustibles y piezas de repuesto, ha generado una situación que ya no puede sostenerse por mucho tiempo. Para el experto, los apagones actuales son apenas un aviso de lo que podría ocurrir si no se implementan cambios significativos en el corto plazo.
El especialista explicó que Cuba enfrenta un reto doble: por un lado, mantener la electricidad para la población y la industria con recursos limitados; por otro, garantizar que el sistema no colapse por completo ante el aumento de la demanda en momentos críticos. Piñón señaló que las plantas termoeléctricas, que constituyen la columna vertebral del sistema, operan con eficiencia reducida y en condiciones de riesgo. Esto significa que cualquier fallo adicional podría desencadenar apagones masivos que afectarían a toda la isla.
Además, el experto alertó sobre las consecuencias sociales y económicas de un corte prolongado. Desde la falta de energía para hospitales, escuelas y servicios esenciales, hasta el impacto en la producción de alimentos y la industria, un apagón total podría generar un desorden generalizado y agravar aún más la crisis que ya vive la población. La advertencia no solo es técnica, sino también un llamado a la acción política y administrativa para enfrentar la emergencia antes de que sea irreversible.
Jorge Piñón enfatizó que la situación requiere transparencia, planificación estratégica y cooperación internacional para mitigar los efectos inmediatos. Señaló que la isla cuenta con recursos humanos y potencial técnico para encontrar soluciones, pero que la falta de decisiones oportunas y de inversión adecuada podría convertir una crisis temporal en un colapso permanente.
La alerta de Piñón no puede ignorarse: Cuba se encuentra en un punto crítico, y los próximos meses serán determinantes. La población, la economía y los servicios esenciales dependen de que se actúe con rapidez y eficacia. Si no se hace nada, el llamado “apagón total” dejará de ser una advertencia para convertirse en una realidad.
Fuente: Mario Pentón