El Gobierno cubano anunció en televisión nacional un paquete de medidas de emergencia que confirma la gravedad de la crisis energética que atraviesa el país. Las disposiciones, difundidas y comentadas por el periodista Javier Díaz en su perfil de Facebook, evidencian una drástica reducción en la disponibilidad de combustibles y refuerzan la percepción de que el Estado ya no cuenta con respaldo externo suficiente para sostener el funcionamiento básico del sistema.
Entre las decisiones más relevantes figura la reorganización de las actividades administrativas, que a partir de ahora se concentrarán de lunes a jueves con el objetivo de reducir el consumo eléctrico durante los fines de semana. La medida reconoce, de facto, la incapacidad del sistema energético para garantizar estabilidad incluso en sectores no productivos.
El Ejecutivo también informó que se limitará la venta de combustibles debido a la “baja disponibilidad en el país”, sin precisar plazos ni volúmenes. El poco combustible existente será priorizado para actividades consideradas estratégicas, como aquellas que generan ingresos en divisas y la producción de alimentos, dejando al resto de los sectores y a la población en una situación aún más precaria.
El transporte público interprovincial sufrirá ajustes severos. Se reducirá a una sola salida diaria hacia las cabeceras provinciales, con la excepción de Pinar del Río, que mantendrá dos. Baracoa contará con salidas en días alternos, mientras que los trenes nacionales extenderán su frecuencia a una salida cada ocho días, una medida inédita incluso para los estándares de crisis del país.
El transporte marítimo tampoco escapa a los recortes. El ferry Batabanó–Nueva Gerona operará únicamente dos veces por semana, afectando la movilidad y el abastecimiento hacia la Isla de la Juventud. Además, se anunció la suspensión de las listas de espera “hasta nuevo aviso”, una decisión que paraliza trámites y viajes ya comprometidos.
Estas medidas confirman el deterioro acelerado de la infraestructura energética y de transporte en Cuba. Más allá del discurso oficial, el ajuste generalizado revela un país que se queda sin petróleo y sin margen de maniobra, mientras la población enfrenta nuevas restricciones en su vida cotidiana, con menos movilidad, más apagones y mayores dificultades para sostener lo básico.
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