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La estremecedora carta de una madre cubana sobre el incendio en Matanzas: No hay perdón, ¡no lo hay!

Redacción de CubitaNOW

Sociedad, Cuba

La cubana Inés Casal Enríquez, madre del artista independiente Julio Llópiz-Casal, publicó una estremecedora reflexión en sus redes sociales sobre lo ocurrido en el incendio de grandes proporciones ocurrido en la Base Supertanqueros de Matanzas.

En su texto, Casal cuestiona que las autoridades utilizaran a jóvenes que pasaban el Servicio Militar a sofocar un fuego de esa magnitud, sin experiencia para ello.

"No hay perdón, ¡no lo hay! para todos los que enviaron, no a los profesionales que se supone son los que tienen la función de hacer frente a un incendio de las proporciones del que ocurrió en la Base de los Supertanqueros de Matanzas, sino a unos jóvenes inexpertos", denunció.

En el incendio en Matanzas dos personas fallecieron y 14 bomberos fueron reportados como desaparecidos tras la explosión del segundo tanque de combustible en la madrugada del sábado seis de agosto.

Las autoridades han confirmado hasta el momento la recuperación de los restos óseos de varios cadáveres que aún no han sido identificados.

“Allí continúa la búsqueda incansable de fragmentos óseos y de objetos que pudieran tener relación con alguna de las personas desparecidas y se supone se encontraban en el lugar del accidente al momento de la explosión”, dijo este lunes el ministro de Salud Pública (MINSAP) de Cuba, José Ángel Portal Miranda.

“En el caso de los objetos hallados se cotejan con las fichas de identificación elaboradas para establecer su posible relación con alguno de los desaparecidos”, agregó el funcionario.

A continuación CubitaNOW comparte el texto publicado por Inés Casal en sus redes sociales:



No voy a pedir disculpas, y mucho menos aceptación o comprensión, con lo que voy a escribir. Hace bastante tiempo que no le digo a Facebook lo que estoy pensando, aunque siempre que entro a mi perfil me lo pregunta. Pero hoy lo que voy a poner es lo que estoy sintiendo:

No hay perdón, ¡no lo hay! para todos los que enviaron, no a los profesionales que se supone son los que tienen la función de hacer frente a un incendio de las proporciones del que ocurrió en la Base de los Supertanqueros de Matanzas, sino a unos jóvenes inexpertos (¡¡¡que no eran bomberos, carajo!!!) que estaban pasando el Servicio Militar Obligatorio, varios de ellos solo por un año, antes de comenzar sus estudios superiores.

¿Pueden imaginar el miedo, las dudas, los deseos de huir de algo tan horrible de esos indefensos e inexpertos niños, bajo las órdenes caóticas e inhumanas del jefe que los conminaba a seguir adelante (los que duden, busquen el video)... y luego el horror, el terrible sufrimiento de sus últimos segundos de vida?

Todos los que, de alguna forma, fueron responsables de esa atrocidad son cobardes, son crueles, son inhumanos. Y solo espero que, hasta el final de sus días, los persiga el repudio de las personas dignas y humanas. No hablo de sus conciencias, porque carecen de ellas.

Y aquellos que cacarean sin ningún convencimiento que esos jóvenes son héroes de la Patria y que tratan de acallar con diplomas, medallas o un paquete de pollo los gritos de angustia de tantas madres, padres y familiares: ¡al menos respeten el dolor de la pérdida irreparable!