Las estafas vinculadas al uso de la aplicación Transfermóvil se han intensificado en Cuba, donde delincuentes contactan a usuarios para prometer paquetes de comida, medicamentos o ropa enviados desde el exterior y posteriormente exigir pagos urgentes que terminan en la pérdida del dinero de las víctimas.
Las autoridades y especialistas en seguridad digital han alertado sobre un incremento sostenido de estafas telefónicas en Cuba que utilizan como gancho la aplicación Transfermóvil, una herramienta ampliamente extendida para pagos y transferencias electrónicas en el país. Los delincuentes contactan a las víctimas, generalmente por teléfono fijo o móvil, para informarles sobre supuestos envíos de paquetes procedentes del extranjero que incluirían alimentos, medicamentos o artículos de primera necesidad.
Bajo un discurso convincente y urgente, los estafadores exigen la realización de pagos inmediatos o verificaciones a través de transferencias electrónicas, alegando que el envío será retenido o cancelado si no se confirma en un plazo de 24 a 48 horas. Una vez que la víctima realiza la operación, los delincuentes cortan la comunicación, bloquean los números y desaparecen con el dinero transferido.
De acuerdo con reportes del Food Monitor Program y testimonios recogidos en redes sociales, este patrón delictivo se ha repetido con frecuencia durante el último año en distintas provincias del país. En algunos casos, las víctimas han denunciado que, tras el primer fraude, reciben nuevas llamadas de supuestos “intermediarios” o “funcionarios” que prometen ayudar a recuperar el dinero perdido, logrando así extender la estafa y obtener nuevos pagos.
Gestores de plataformas digitales y entidades bancarias como el Banco Popular de Ahorro han advertido sobre este tipo de engaños, recordando que ninguna institución solicita transferencias urgentes por teléfono ni gestiona entregas de paquetes mediante pagos directos entre particulares. Sin embargo, las denuncias continúan en aumento, lo que evidencia la persistencia del problema.
Los especialistas señalan que el contexto social y económico del país favorece este tipo de delitos. La escasez de alimentos y medicinas, los apagones frecuentes y la dependencia de remesas desde el exterior han creado un entorno en el que muchas personas consideran creíbles este tipo de llamadas, especialmente cuando se presentan con lenguaje técnico o supuestas credenciales oficiales.
Los adultos mayores figuran entre los grupos más vulnerables, debido a la menor alfabetización digital y la confianza en mensajes que aparentan urgencia o autoridad. Además, muchas de estas estafas se producen en horarios nocturnos o durante cortes eléctricos, lo que reduce la capacidad de verificación de las víctimas.
Otro problema señalado por afectados es la dificultad para recuperar el dinero una vez realizada la transferencia. En muchos casos, las autoridades consideran que la operación fue autorizada voluntariamente mediante el uso del PIN personal, lo que limita las posibilidades de reembolso.
Según el Food Monitor Program y testimonios ciudadanos, la combinación de digitalización acelerada, falta de educación financiera y vulnerabilidad social ha convertido estas estafas en un fenómeno creciente dentro del ecosistema digital cubano.
Fuentes: Food Monitor Program
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