Decenas de inmigrantes detenidos en el centro de detención de Delaney Hall, en Nueva Jersey, iniciaron una huelga de hambre para denunciar presuntos abusos, malas condiciones de vida y falta de atención médica dentro de las instalaciones administradas por ICE. Familiares y activistas se han concentrado frente al recinto exigiendo transparencia y acceso para organismos independientes, mientras los detenidos reclaman la visita de la gobernadora Mikie Sherrill para exponer directamente las denuncias sobre hacinamiento, trato degradante y restricciones en la comunicación con abogados y familiares. La protesta revive el debate sobre el sistema de detención migratoria en Estados Unidos, especialmente en centros privados y federales donde, según organizaciones de derechos humanos, se han repetido denuncias similares durante años. Entre los detenidos habría migrantes latinoamericanos de distintas nacionalidades, incluidos cubanos y venezolanos que permanecen bajo custodia mientras esperan audiencias migratorias o decisiones sobre asilo político.
La crisis dentro del centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, volvió a colocar bajo escrutinio las condiciones de los inmigrantes retenidos por ICE en Estados Unidos. Los detenidos aseguran que enfrentan escasez de alimentos, dificultades para recibir medicamentos, temperaturas extremas dentro de las instalaciones y presuntos malos tratos por parte del personal de seguridad.
La protesta tomó fuerza cuando varios familiares comenzaron manifestaciones permanentes frente al centro exigiendo acceso a información y condiciones dignas para sus seres queridos. Según grupos de apoyo migrante, algunos detenidos han denunciado castigos disciplinarios, limitaciones para hacer llamadas telefónicas y retrasos en procesos legales.
Entre los inmigrantes retenidos habría ciudadanos cubanos que ingresaron recientemente por la frontera sur y quedaron bajo custodia migratoria mientras esperan respuesta a solicitudes de asilo o procesos de deportación. Activistas recuerdan que los cubanos han enfrentado en los últimos años un aumento de detenciones prolongadas debido al endurecimiento de políticas migratorias y a las dificultades diplomáticas para ejecutar deportaciones hacia Cuba.
Las denuncias en Delaney Hall recuerdan otros episodios ocurridos en centros migratorios de estados como Texas, Luisiana y Florida, donde organizaciones civiles han reportado huelgas de hambre, protestas y acusaciones de negligencia médica. En 2023 y 2024 también se documentaron reclamos de inmigrantes venezolanos y cubanos detenidos en instalaciones federales por presuntas condiciones insalubres y retrasos judiciales.
Diversos defensores de derechos humanos sostienen que el sistema migratorio estadounidense depende excesivamente de la detención prolongada, incluso para personas sin antecedentes penales. Mientras tanto, ICE no ha confirmado públicamente cuántos detenidos participan en la huelga de hambre ni si se abrirá una investigación formal sobre las denuncias.
La presión política aumenta ahora sobre la gobernadora Mikie Sherrill, quien hasta el momento no ha anunciado una visita oficial al centro, aunque legisladores estatales y organizaciones migratorias ya piden supervisión inmediata e independiente de las instalaciones.
Fuentes: ABC
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