La crisis económica que atraviesa Cuba continúa golpeando con fuerza a los sectores más vulnerables de la población, especialmente a los ancianos y personas en situación de pobreza. Así lo reconoció la Fundación Quisicuaba, considerada una de las principales organizaciones sociales y religiosas de la isla, que alertó sobre el agravamiento de las condiciones humanitarias en el país.
Según reportó la agencia EFE, cientos de personas acuden diariamente al comedor social que la organización mantiene en el barrio habanero de Los Sitios, donde reciben una ración de comida caliente en medio de la escasez de alimentos y los constantes apagones.
El presidente de la fundación, Enrique Alemán, aseguró que la demanda de asistencia no deja de crecer. De acuerdo con sus declaraciones, más de 12.000 personas reciben ayuda alimentaria cada día a través de los distintos programas de la organización, cifra que se ha multiplicado desde la pandemia y el empeoramiento de la situación económica nacional.
En las instalaciones del comedor, los trabajadores deben enfrentar también las dificultades derivadas de la crisis energética. Alemán explicó que, ante la falta de electricidad y combustible, muchas veces se ven obligados a cocinar con carbón para poder continuar ofreciendo alimentos a quienes dependen de ese servicio.
La fundación sostiene actualmente decenas de proyectos sociales en varias provincias del país. Entre ellos figuran hogares para adultos mayores, centros de atención médica, programas de apoyo a personas sin hogar y asistencia para grupos vulnerables, incluyendo familias en extrema necesidad.
Alemán calificó el momento que vive la isla como una situación “muy compleja” y aseguró que el país enfrenta un escenario de “crisis humanitaria”. También responsabilizó a las sanciones de Estados Unidos y a las restricciones relacionadas con el combustible por el agravamiento de las dificultades cotidianas.
Uno de los problemas que más preocupa a la organización es precisamente la falta de combustible, situación que impacta directamente el transporte, la distribución de alimentos y el funcionamiento de servicios esenciales. Según explicó, las limitaciones energéticas hacen cada vez más difícil mantener activos los programas de ayuda social.
El dirigente religioso también lamentó lo que considera una insuficiente participación de organismos internacionales frente a la situación cubana y señaló que muchas entidades extranjeras temen colaborar con proyectos en la isla debido a posibles sanciones.
Aunque reconoció la gravedad del escenario, Alemán evitó insistir en que el Gobierno cubano declare oficialmente una crisis humanitaria, algo que facilitaría el acceso a determinados fondos y programas internacionales de ayuda.
La Fundación Quisicuaba aseguró que sus recursos provienen principalmente de donaciones de organizaciones y grupos solidarios en el exterior, así como de colaboraciones con instituciones internacionales, aunque admiten que esas ayudas son cada vez más limitadas.
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