En un golpe más a la imagen mitificada del régimen castrista, los archivos recientemente liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) sobre el caso de Jeffrey Epstein han expuesto conexiones alarmantes entre el difunto dictador cubano Fidel Castro y el notorio depredador sexual. Estos documentos, divulgados en diciembre de 2025 y ampliados en enero de 2026, incluyen más de 20,000 páginas de correos electrónicos, memorandos del FBI y registros de investigaciones que detallan cómo Epstein, un financiero convicto por tráfico de menores, mantuvo lazos directos con Castro y utilizó Cuba como parte de su red de influencias y abusos.
Esta revelación no solo resalta la hipocresía del régimen cubano, que se presenta como baluarte antiimperialista mientras fraternizaba con figuras del capitalismo más corrupto, sino que también arroja luz sobre cómo la isla se convirtió en un refugio para actividades predatorias durante la era castrista.Los archivos, liberados bajo presión del Congreso estadounidense tras una ley de transparencia aprobada en 2025, mencionan a Fidel Castro en al menos 41 ocasiones.
Una de las revelaciones más impactantes es la invitación personal de Castro a Epstein en 2003 para visitar Cuba. Epstein viajó a la isla en su jet privado, conocido como el "Lolita Express", acompañado por su cómplice Ghislaine Maxwell y otros asociados. El vuelo partió de las Bahamas y aterrizó en La Habana, coincidiendo con un período de represión en Cuba conocido como la "Primavera Negra", donde 75 disidentes fueron arrestados brutalmente.
Durante esta visita, Maxwell sostuvo una reunión de cinco horas con Castro, según correos electrónicos filtrados, lo que sugiere un nivel de familiaridad que va más allá de lo diplomático.
El expresidente colombiano Andrés Pastrana, quien admitió ser amigo de Epstein, fue transportado por el financiero a Cuba para participar en negociaciones de paz con grupos guerrilleros como las FARC y el ELN, respaldadas por Castro contra el gobierno de Pastrana.
Pastrana confirmó públicamente que el viaje fue a invitación de Castro, exponiendo cómo el régimen utilizaba redes internacionales para mediar en conflictos regionales, incluso aliándose con figuras controvertidas como Epstein. Estos lazos no eran meramente casuales: los documentos indican que Epstein exploraba "oportunidades de negocio" en Cuba post-Castro, celebrando la muerte del dictador en 2016 como una puerta abierta para inversiones en la región caribeña.
En un correo privado, Epstein escribió: "Ahora que Castro está muerto, tengo posibilidades", refiriéndose a potenciales expansiones económicas en la isla.
Más perturbador aún son las acusaciones de tráfico de menores cubanas. Los archivos revelan mensajes de texto entre Epstein y el gestor de fondos Glenn Dubin, implicando que ambos traficaron niñas cubanas como parte de su red de explotación.
Esto se alinea con denuncias históricas de que Cuba, bajo el mando de Castro, se transformó en un destino para el turismo sexual, atrayendo a pedófilos de Canadá, Europa y otros lugares. Figuras como el futbolista argentino Diego Maradona han sido acusadas de abusar de adolescentes en la isla, con el régimen presuntamente ignorando o facilitando estas actividades para obtener divisas extranjeras.
La inteligencia cubana, conocida por su eficiencia en la represión interna, parece haber hecho la vista gorda ante las visitas de Epstein, priorizando alianzas estratégicas sobre la protección de sus ciudadanos.Otro detalle escandaloso es una fotografía grupal de Epstein posando con Castro en suelo cubano, que fue exhibida en la mansión de Epstein en Manhattan y ahora forma parte de los archivos divulgados por The New York Times en agosto de 2025.
La imagen muestra a ambos sonrientes, rodeados de un grupo, y ha circulado ampliamente en redes sociales como X, donde usuarios han debatido su implicación en las actividades criminales de Epstein.
Además, la organizadora de eventos Peggy Siegal, conectada a la familia Fanjul –exiliados cubanos dueños de plantaciones de azúcar–, afirmó en los documentos que Castro vivía en una propiedad de los Fanjul en La Habana.
Esto se relaciona con el deshielo de relaciones durante la era Obama, donde Cuba invitó públicamente a Alfonso "Alfy" Fanjul a regresar e invertir, revelando los enredos entre exiliados adinerados, el régimen y figuras como Epstein. Estas revelaciones llegan en un momento crítico para Cuba, donde el régimen actual, heredero directo del castrismo, enfrenta una crisis económica y social sin precedentes. Mientras el gobierno de Miguel Díaz-Canel clama por el fin del embargo estadounidense, estos archivos demuestran cómo los líderes históricos priorizaron alianzas con criminales internacionales sobre el bienestar del pueblo cubano.
Para los cubanos dentro y fuera de la isla, opositores al régimen, estos documentos son una llamada a la reflexión. ¿Cómo un gobierno que se autoproclama defensor de los oprimidos pudo asociarse con un depredador como Epstein? Las especulaciones en redes sociales sugieren que la inteligencia cubana estaba al tanto de las visitas sin intervenir, posiblemente para ganar influencia o recursos.
Incluso hay teorías no verificadas sobre vínculos judíos con Cuba y Epstein, como la neutralización de agentes anticoloniales por Castro para beneficiar a ciertos intereses internacionales.
En el contexto regional, los archivos también tocan conexiones con Venezuela, donde Cuba ha incrustado sus fuerzas de inteligencia para sostener al régimen de Nicolás Maduro, ilustrando un patrón de exportación de represión. Hugo Chávez recurrió a Cuba tras un golpe en 2002, y hoy, con muertes de cubanos en una operación estadounidenses contra Venezuela, se ve el costo humano de estas alianzas.
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