Jorge y Nadir Martín Perdomo, dos hermanos de San José de las Lajas, se han convertido en símbolos de resistencia frente a la represión política. Su único “delito” fue alzar la voz durante las manifestaciones del 11 de julio, proclamando una frase que para muchos representa unidad y esperanza: “El pueblo, unido, jamás será vencido”. Por esa acción pacífica y simbólica, fueron arrestados y desaparecidos durante más de dos meses, dejando a su familia en la incertidumbre absoluta sobre su paradero.
Tras semanas de angustia, Jorge y Nadir fueron finalmente condenados a seis y ocho años de prisión, respectivamente. Para agravar su situación, las autoridades decidieron separarlos en diferentes centros penitenciarios, dificultando cualquier contacto entre ellos y haciendo que las visitas familiares se convirtieran en un esfuerzo doloroso y desgastante. La situación refleja no solo la severidad de su condena, sino también la estrategia de castigo dirigida a desmoralizar tanto a los presos como a sus seres queridos.
La profesora Alina Bárbara López Hernández, luchadora por los derechos de los presos políticos en la Isla, ha alzado nuevamente su voz en defensa de los hermanos y de todos los presos políticos en Cuba, denunciando la injusticia y convocando a la sociedad a actuar. Mediante su perfil, invita a firmar una petición de amnistía, recopilando nombres, números de carné de identidad y contactos de quienes deseen apoyar la causa. Su llamado no es solo por Jorge y Nadir, sino por todos aquellos que sufren encarcelamiento por ejercer derechos fundamentales como la libertad de expresión y de reunión.
Este caso evidencia la fragilidad de los derechos humanos cuando se enfrenta a la intolerancia política. La experiencia de los hermanos y su familia revela cómo la represión no solo afecta a los detenidos, sino que extiende un impacto profundo sobre quienes los aman, generando un sufrimiento que dura años. A través de su acción y sus denuncias públicas, López Hernández recuerda que la resistencia no siempre se manifiesta en protestas multitudinarias; a veces, consiste en dar visibilidad a los injustamente silenciados y movilizar a la sociedad civil para exigir justicia.
El mensaje de Alina Bárbara López Hernández es claro y potente: la unidad del pueblo puede desafiar la injusticia, y la solidaridad es un arma poderosa frente a la represión. Firmar la petición de amnistía no es solo un acto simbólico, sino un paso concreto para apoyar a Jorge y Nadir, aliviar el sufrimiento de sus familiares y fortalecer la lucha por los derechos fundamentales en Cuba. Como ella recuerda, “el pueblo, unido, jamás será vencido”.
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