Un grupo de aproximadamente 50 cubanos con órdenes de deportación desde Estados Unidos permanece varado en la Base Naval de Guantánamo en Cuba, debido a restricciones de vuelos directos entre la instalación militar y La Habana, según informó The New York Times. La situación ha generado confusión y retrasos en la repatriación, reflejando problemas estructurales en la política estadounidense de deportaciones.
Los hombres, detenidos en Estados Unidos el año pasado, esperaban ser enviados directamente a La Habana, pero fueron trasladados a Guantánamo, donde permanecen desde antes de Navidad. La mayoría se encuentra en el Campo 6, una antigua prisión que albergaba a sospechosos de Al Qaeda. La falta de vuelos directos obliga a que los cubanos primero sean transportados de regreso a territorio estadounidense antes de poder ser entregados a las autoridades cubanas.
El episodio ilustra la ineficiencia de la operación de deportación, ordenada por el presidente Donald Trump en enero de 2025, que inicialmente planeaba preparar Guantánamo para recibir hasta 30.000 “extranjeros criminales”. Un año después, solo se han retenido alrededor de 780 personas, y muchos no poseen antecedentes penales, según la cronología elaborada por The New York Times.
Funcionarios del gobierno señalaron que algunos de los cubanos presentaban supuestos antecedentes por delitos graves, mientras familiares aseguran que al menos seis contaban con permiso de trabajo y habían solicitado asilo. La mayoría de los hombres fueron trasladados previamente a centros de detención en Florida, Georgia y Texas, antes de ser enviados a Luisiana y finalmente a Guantánamo.
El gasto millonario en acondicionar instalaciones, fletar aviones y desplegar agentes del ICE resalta la magnitud de la operación frente a sus resultados limitados. Expertos y defensores de derechos humanos consideran que los cubanos retenidos podrían estar siendo utilizados como peones políticos para presionar al gobierno cubano a aceptar más vuelos de repatriación, actualmente restringidos a uno por mes.
Según The New York Times, Cuba suspendió los vuelos directos entre la Base Naval de Guantánamo y el resto del país, lo que impide que los cubanos con órdenes de deportación sean enviados directamente a La Habana. Como resultado, Estados Unidos debe regresar primero a esos deportados al territorio estadounidense antes de gestionar su entrega a las autoridades cubanas, complicando y retrasando el proceso de repatriación.
La situación expone no solo la desorganización logística de Estados Unidos, sino también la dificultad de la Isla para recibir deportados en medio de una crisis económica y energética, lo que agrava la incertidumbre y el riesgo para los cubanos afectados.
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