Un nuevo informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) estima que alrededor de 1,2 millones de soldados rusos han muerto, resultado heridos o están desaparecidos desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. La cifra representa uno de los niveles de bajas más altos sufridos por una gran potencia militar desde la Segunda Guerra Mundial.
De acuerdo con el estudio, el enorme costo humano no se ha traducido en ganancias territoriales significativas. Desde 2022, Rusia solo ha incrementado en aproximadamente un 12 % el territorio ucraniano bajo su control, un avance limitado si se compara con la magnitud de los recursos humanos y materiales empleados en la guerra.
El informe cuestiona la narrativa de que una victoria rusa sea inevitable o cercana. Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó recientemente que “Rusia tiene la ventaja” debido a su mayor tamaño y capacidad, los analistas del CSIS sostienen que Ucrania conserva importantes ventajas defensivas que han frenado los avances de Moscú.
Según el estudio, la estrategia de defensa en profundidad de Ucrania —que combina trincheras, obstáculos antitanque, campos minados, drones y artillería— ha dificultado de manera considerable los intentos rusos de lograr rupturas decisivas en el frente. Esta combinación ha permitido a Kyiv compensar su inferioridad numérica y limitar los progresos del ejército ruso.
Las estimaciones indican que las bajas totales de Ucrania se sitúan entre 500.000 y 600.000 soldados muertos, heridos o desaparecidos, frente a los 1,2 millones atribuidos a Rusia. En términos de muertes en combate, el informe calcula que Moscú ha perdido entre 275.000 y 325.000 efectivos, mientras que Ucrania habría sufrido entre 100.000 y 140.000 fallecidos. Esto sugiere una proporción de pérdidas que favorece a Ucrania de entre 2 a 1 y 2,5 a 1.
En comparación histórica, las cifras resultan particularmente llamativas. Estados Unidos perdió cerca de 57.000 soldados en la Guerra de Corea y unos 47.000 en la Guerra de Vietnam. Según el CSIS, las pérdidas rusas en Ucrania superan cinco veces el total combinado de las guerras rusas y soviéticas desde la Segunda Guerra Mundial, incluyendo Afganistán y las dos guerras de Chechenia.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, señaló recientemente que Rusia estaría perdiendo cerca de 1.000 soldados por día, subrayando la intensidad del desgaste humano. Analistas occidentales advierten que estas pérdidas ya superan la capacidad sostenible de reclutamiento y reemplazo del ejército ruso.
A pesar de este sacrificio, los avances territoriales recientes se miden en metros. En algunas zonas, el progreso diario ruso es menor que el registrado durante batallas de la Primera Guerra Mundial, como la del Somme, lo que refuerza la idea de un conflicto de desgaste con resultados militares limitados.
El informe también destaca el impacto económico de la guerra en Rusia. Los analistas sostienen que el país está perdiendo peso como potencia económica, afectado por la caída de la manufactura, la inflación, la escasez de mano de obra y una demanda interna débil. Para 2025, el crecimiento económico ruso se estima en apenas 0,6 %, una cifra que refleja el costo estructural del conflicto.
Además, el estudio subraya el rezago tecnológico de Moscú, con una menor presencia en sectores clave como la inteligencia artificial y la alta tecnología, lo que podría limitar aún más sus perspectivas a largo plazo.
Pese a este panorama, el CSIS concluye que es poco probable que el presidente Vladimir Putin acepte un acuerdo de paz sin una mayor presión económica y militar por parte de Occidente, lo que sugiere que el conflicto podría prolongarse a pesar del altísimo costo humano para ambos países.
(Con información de CNN)
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