Estados Unidos vuelve a colocarse bajo vigilancia meteorológica extrema ante la amenaza de una potente tormenta invernal que podría transformarse en una peligrosa bomba ciclónica durante el fin de semana. Los expertos advierten que el sistema tiene el potencial de intensificarse en cuestión de horas, combinando nevadas intensas, vientos destructivos, temperaturas gélidas e impactos costeros severos en una amplia franja del país.
El fenómeno comenzaría a formarse frente a la costa sureste y avanzaría hacia el norte, afectando progresivamente a varios estados desde las Carolinas hasta el noreste. La gran incógnita sigue siendo su trayectoria exacta, ya que pequeños desplazamientos pueden marcar la diferencia entre una nevada histórica o un impacto mucho más limitado. Aun así, los modelos actuales coinciden en que el riesgo es real y elevado.
Las Carolinas y el sur de Virginia aparecen como las zonas con mayor probabilidad de sufrir los efectos más severos. Allí podrían registrarse acumulaciones de nieve significativas, acompañadas de vientos capaces de provocar condiciones de ventisca y posibles cortes de electricidad. En ciudades como Raleigh o Roanoke, la nieve podría alcanzar niveles poco habituales, complicando la movilidad y las actividades cotidianas desde el sábado.
Más hacia el interior, el alcance de las precipitaciones es menos seguro, pero no se descarta que copos de nieve lleguen incluso a áreas del sureste que rara vez enfrentan este tipo de eventos invernales. Al mismo tiempo, el fortalecimiento del sistema sobre el océano incrementa la amenaza para las zonas costeras, donde el viento intenso y el oleaje elevado podrían coincidir con mareas altas, aumentando el riesgo de inundaciones y erosión.
En el corredor del Atlántico Medio y el noreste, la incertidumbre domina el pronóstico. Ciudades densamente pobladas como Washington, Filadelfia y Nueva York podrían experimentar desde una nevada relevante hasta un episodio de viento fuerte con acumulaciones mínimas. Boston, por su ubicación más oriental, figura entre las áreas con mayores probabilidades de recibir nieve si la tormenta se acerca más a la costa.
Este episodio llega en un contexto especialmente delicado, tras semanas de frío extremo que ya han dejado víctimas, daños a infraestructuras y un desgaste notable en los servicios de emergencia. Cualquier evento adicional, incluso de corta duración, podría agravar la situación en comunidades que aún no se han recuperado del todo.
Las autoridades recomiendan seguir de cerca los avisos oficiales, limitar desplazamientos innecesarios, asegurar suministros básicos y prepararse para posibles interrupciones eléctricas. La evolución del sistema en las próximas horas será clave para determinar la magnitud final del impacto, pero el mensaje es claro: el invierno aún no ha dicho su última palabra.
Fuente: Directorio Noticias