El congresista cubanoamericano Mario Díaz‑Balart expresó este jueves que el presidente Donald Trump no está dispuesto a “aceptar un régimen a 90 millas” de Estados Unidos y destacó la presencia de fuerzas militares estadounidenses en la región como parte de una postura firme frente al gobierno de Cuba. Sus declaraciones se dieron en una entrevista con el periodista Mario J. Pentón, en la que afirmó mantener “contacto diario” con la administración Trump para evaluar nuevas medidas de presión contra La Habana.
Díaz‑Balart subrayó que, además de las sanciones económicas ya adoptadas, existen otras acciones que podrían implementarse a través del Departamento del Tesoro, el Departamento de Justicia y otras agencias. Según él, todas buscan que “el pueblo cubano por fin pueda recuperar su libertad, su soberanía y su prosperidad”. Enfatizó que Trump no tolerará lo que él describe como “una dictadura” a corta distancia de Estados Unidos y resaltó que la presencia de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe —tras operaciones recientes en Venezuela— es un reflejo de esa postura firme de Washington.
Las declaraciones de Díaz‑Balart se conocen un día después de que él y el congresista Carlos Giménez anunciaran en Miami su intención de pedir formalmente al presidente Trump la suspensión total de vuelos y remesas a Cuba como parte de una estrategia de mayor presión económica sobre el régimen. Ambos legisladores sostienen que tales medidas son necesarias para “asfixiar económicamente” al gobierno cubano, al que han criticado duramente por su política interna y su relación con Estados Unidos.
Durante la conferencia en la sede del Directorio Democrático Cubano, Giménez también adelantó que pediría al gobierno de México, presidido por Claudia Sheinbaum, que ponga fin al envío de petróleo a Cuba, mientras que la congresista María Elvira Salazar respaldó la iniciativa y llamó al exilio cubano a “dejar de darle oxígeno a la dictadura”.
La entrevista con Pentón coincidió con la reciente declaración de emergencia nacional firmada por Trump, que califica al gobierno cubano como “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad y la política exterior de Estados Unidos, y que habilita la imposición de aranceles a países que suministren petróleo a la isla.
Tras la firma del decreto, Díaz‑Balart elogió al presidente estadounidense en su cuenta de X, describiendo la medida como un paso crucial para fortalecer la seguridad nacional de EE. UU. y para apoyar la causa de la libertad en el hemisferio occidental.
Su postura refuerza la línea dura de Washington hacia La Habana bajo la actual administración, que ha enfatizado que no permitirá que un régimen que considera autoritario y alineado con actores antagonistas a Estados Unidos continúe operando sin restricciones a corta distancia de su territorio.