Más de tres años en cautiverio dejaron huellas profundas en Khuan Alberto Leyva Garsiya, el soldado ucraniano de padre cubano que decidió contar ante Naciones Unidas lo que asegura haber sufrido tras caer prisionero de las fuerzas rusas. Su testimonio puso rostro humano a una de las dimensiones más dolorosas de la guerra en Ucrania: los abusos contra prisioneros de guerra. Leyva Garsiya, capturado tras la defensa de la planta de Azovstal en Mariúpol, asegura que su ascendencia cubana también provocó una reacción especialmente hostil de sus captores. Liberado en agosto de 2025 mediante un intercambio entre Moscú y Kiev, regresó con un deterioro físico extremo y ahora utiliza su experiencia para denunciar lo ocurrido durante su encierro.
Khuan Alberto Leyva Garsiya, hijo de madre ucraniana y padre cubano, llevó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el relato de sus más de tres años como prisionero de guerra en Rusia.
El militar aseguró que fue maltratado por ser ucraniano, pero también por sus raíces cubanas. Según su testimonio, sus captores reaccionaban con especial indignación al saber que alguien vinculado a Cuba combatía contra las fuerzas rusas, pese a la relación política entre Moscú y La Habana.
Leyva Garsiya relató episodios de violencia, incluidos golpes y descargas eléctricas, durante un cautiverio que comenzó después de la caída de los defensores de Azovstal, en Mariúpol. Reuters informó que otros antiguos prisioneros también denunciaron torturas, violencia sexual, hambre y condiciones inhumanas durante la detención.
El soldado había ingresado al Ejército ucraniano en 2018 y, tras el inicio de la invasión a gran escala en 2022, participó en la defensa de Mariúpol. En mayo de ese año cayó en manos rusas durante la salida de los combatientes de Azovstal.
Su libertad llegó el 14 de agosto de 2025, cuando fue incluido en un intercambio de prisioneros. Regresó junto a otros militares y civiles ucranianos y pudo finalmente comunicarse con su familia.
Ante Naciones Unidas, su historia se convirtió en una denuncia más amplia. La ONU estima que miles de civiles ucranianos continúan detenidos por Rusia y ha documentado ejecuciones y muertes de prisioneros asociadas con torturas, malos tratos y condiciones inhumanas.
El caso de Leyva Garsiya también contrasta con la presencia de cubanos reclutados por Rusia para combatir en Ucrania, mostrando cómo la guerra ha alcanzado a personas con vínculos familiares y migratorios que trascienden las fronteras.
En esta foto Juan Alberto Leyva García (segundo desde la izquierda) durante el intercambio de prisioneros de guerra del 14 de agosto de 2025.
Foto: pavliuk.yuliia / Instagram
Fuentes: Reuters - Suspilnemedia
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