La desesperación por conseguir una balita de gas licuado en Cuba se está convirtiendo en terreno fértil para los estafadores. Una denuncia publicada en redes sociales puso al descubierto una modalidad que comienza con una supuesta venta de combustible y termina con solicitudes de datos personales y códigos de seis dígitos que podrían permitir a los delincuentes apoderarse de cuentas de WhatsApp.
La escasez de gas licuado que afecta a numerosos hogares cubanos ha abierto una nueva oportunidad para quienes buscan lucrar mediante el engaño. Esta vez, las víctimas son atraídas con ofertas aparentemente normales de balitas a cambio de dólares.
La cubana Marialena Leyva relató en Facebook cómo descubrió la presunta estafa después de contactar un número que anunciaba la venta del combustible. La persona que respondió le pidió información personal, incluyendo su dirección, número de carnet de identidad y teléfono. El argumento utilizado fue que esos datos eran necesarios para elaborar un supuesto “precontrato”.
La situación tomó otro giro cuando recibió un mensaje desde un número estadounidense. La interlocutora le explicó que debía recibir una llamada y proporcionar una numeración de seis dígitos que aparecería en su teléfono.
La denunciante sospechó inmediatamente del procedimiento y decidió no entregar el código. Su temor era que los estafadores utilizaran esa información para tomar el control de su cuenta de WhatsApp.
“Al parecer trabajan juntas la de aquí y la de allá”, aseguró la mujer, quien pidió investigar a las personas que estarían detrás de la operación.
El mecanismo descrito coincide con uno de los métodos utilizados para intentar registrar una cuenta de WhatsApp en otro dispositivo. El código de verificación recibido por SMS o llamada es personal y nunca debe compartirse con terceros.
La situación resulta especialmente preocupante porque ocurre en medio de una grave escasez de gas en Cuba. La necesidad de cocinar y conseguir combustible lleva a muchas familias a buscar ofertas informales, incluso cuando implican pagos elevados.
La propia denunciante resumió el riesgo con una advertencia directa: “No den ningún tipo de información por esa vía”.
Ante cualquier oferta, lo recomendable es verificar primero quién la realiza y evitar entregar documentos, datos bancarios, contraseñas o códigos de autenticación. Un supuesto vendedor legítimo no necesita controlar tu WhatsApp para vender una balita de gas.
Fuente: Marianela Leyva
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