Foto: EFE
Colombia enfrenta una de sus mayores tragedias recientes después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente del país el lunes. Equipos de rescate, bomberos, militares, policías y cientos de voluntarios continúan trabajando entre edificios derrumbados en busca de personas que todavía podrían estar con vida. El balance de víctimas sigue aumentando y las autoridades advierten que la dimensión real de la tragedia podría tardar varios días en conocerse. Pereira, Cali, Armenia, Manizales y zonas del Chocó se encuentran entre los lugares más afectados, mientras miles de personas han quedado sin vivienda y comunidades enteras enfrentan interrupciones de electricidad, agua, gas, comunicaciones y transporte.
El terremoto golpeó con especial fuerza varias zonas del occidente colombiano y provocó el colapso de viviendas, edificios residenciales, escuelas y centros de salud. En Cali y Pereira se concentraron algunas de las escenas más dramáticas, con equipos de emergencia retirando toneladas de escombros mientras familiares permanecen a la espera de noticias.
La prioridad sigue siendo localizar sobrevivientes. Los rescatistas han utilizado maquinaria pesada, perros especializados y también sus propias manos para avanzar entre las estructuras destruidas. En Cali, una mujer fue encontrada con vida entre los restos de un edificio, provocando escenas de emoción entre quienes esperaban alrededor del lugar.
Hasta el momento, los fallecidos suman al menos 181 según el balance del gobierno central aunque autoridades locales han manejado cifras superiores, de hasta 224-250 muertos.
Heridos: 2.595 personas en el balance oficial citado por medios internacionales; desaparecidos: las estimaciones son mucho más elevadas y todavía están en proceso de verificación. Algunas fuentes hablan de cerca de 4.000 personas no localizadas. Viviendas destruidas: alrededor de 1.136,
viviendas afectadas: más de 8.000, edificios colapsados, al menos 48, según el balance difundido por las autoridades.
La emergencia se extiende más allá de las víctimas. Algunas zonas permanecen sin electricidad, agua o gas, mientras carreteras y aeropuertos han sufrido interrupciones. En comunidades indígenas cercanas al epicentro, la dificultad de acceso complica todavía más la llegada de ayuda.
El movimiento sísmico tuvo una magnitud de 7,4 y ocurrió a gran profundidad, en una región donde confluyen varias placas tectónicas. Colombia se encuentra en una zona de elevada actividad sísmica y los expertos señalan que ya se habían registrado más de un centenar de réplicas después del terremoto.
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno colombiano declaró la emergencia y desplegó recursos para atender a las zonas afectadas. La comunidad internacional también comenzó a movilizar ayuda. La Unión Europea anunció este miércoles 2 millones de euros para apoyar a las comunidades damnificadas.
Mientras continúan las labores de rescate, Colombia permanece en alerta. Cada hora resulta decisiva para quienes todavía podrían estar atrapados bajo los escombros, mientras el país intenta dimensionar una tragedia cuyo número definitivo de víctimas aún está por determinarse.
En cuanto al apoyo internacional, Estados Unidos ofreció asistencia humanitaria y apoyo para las labores de emergencia, México puso a disposición apoyo y equipos a través de sus autoridades y su embajada en Bogotá, Ecuador brindó asistencia para atender la emergencia, Perú se sumó y ofreció ayuda humanitaria, Brasil manifestó disposición para enviar equipos y recursos de apoyo.
Fuente: BBC-noticias - El País English - AP News
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