La pobreza extrema en Cuba aumentó hasta el 94 % de la población, mientras el 95 % de los encuestados desaprueba la gestión económica y social del Gobierno, según el IX Estudio sobre Derechos Sociales en Cuba presentado este jueves por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).
El informe, elaborado a partir de 1.318 entrevistas realizadas en las 15 provincias y 79 municipios del país, incluido el municipio especial Isla de la Juventud, refleja un deterioro de las condiciones de vida y un creciente rechazo a las políticas económicas y sociales implementadas por las autoridades.
De acuerdo con el OCDH, la pobreza extrema pasó del 89 % al 94 % durante el último año. Para establecer este indicador, la organización tomó en cuenta los ingresos declarados por los hogares, su equivalencia en dólares durante los últimos seis meses y el umbral de referencia del Banco Mundial. Según sus cálculos, un hogar de tres personas necesitaría ingresos equivalentes a unos 171 dólares mensuales para superar la pobreza extrema.
Uno de los datos más preocupantes del estudio es que ocho de cada diez cubanos afirmaron haber tenido que dejar de desayunar, almorzar o comer durante los últimos meses por falta de dinero o alimentos.
La situación económica también queda reflejada en los ingresos familiares. El 68 % de los entrevistados aseguró que los ingresos mensuales de su hogar no superan los 20.000 pesos cubanos, una cifra que, según el OCDH, evidencia la distancia entre los salarios y el costo de las necesidades básicas.
Los apagones aparecen como el principal problema para la población, señalados por el 70 % de los encuestados. Le siguen la escasez de alimentos, con 52 %; el costo de vida, 45 %; la situación de la salud pública, 34 %; los salarios, 27 %; y la inseguridad y violencia, 24 %.
El deterioro afecta especialmente a los adultos mayores. Yaxys Cires, director de Estrategias del OCDH, afirmó que este grupo constituye el sector más golpeado por la pobreza en la isla.
En paralelo, el estudio muestra un fuerte rechazo a la gestión gubernamental. El 95 % de los encuestados calificó negativamente el desempeño económico y social del Gobierno, tres puntos porcentuales más que el año anterior. Apenas un 3 % valoró positivamente la gestión del gobernante Miguel Díaz-Canel y del primer ministro Manuel Marrero Cruz.
La desconfianza también alcanza las recientes medidas económicas anunciadas por La Habana. El 84 % considera que estas no contribuirán a mejorar la situación del país, mientras apenas un 6 % espera efectos favorables.
Pese al escenario de crisis, el informe identifica expectativas de cambio. La mitad de los encuestados considera posible que antes de finalizar 2026 se produzca una transformación importante y favorable para la población. Además, el 76 % de quienes esperan ese cambio desea que incluya modificaciones tanto políticas como económicas.
El OCDH sostiene que estos resultados reflejan un elevado nivel de insatisfacción con el modelo vigente y una demanda de transformaciones más profundas. Cires afirmó que los cubanos no estarían reclamando únicamente ajustes económicos, sino mayores derechos políticos, económicos y sociales.
El informe también señala que los apagones, la escasez de alimentos, la inflación, el deterioro sanitario y los bajos ingresos se han convertido en problemas cotidianos para millones de personas, en un contexto en el que la población continúa enfrentando una prolongada crisis económica y social.
Fuente: Observatorio Cubano de Derechos Humanos
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