La familia de Eriangel Torres Gutiérrez, un cubano de 23 años fallecido tras sufrir graves quemaduras en una explosión en Monterrey, enfrenta una nueva angustia: los trámites burocráticos que mantienen sus restos en México e impiden, por ahora, su regreso a Cuba.
La muerte de Eriangel Torres Gutiérrez, un joven cubano de Puerto Padre, Las Tunas, ha dejado a su familia ante una dolorosa espera. Tras fallecer el pasado 9 de agosto en Monterrey, México, como consecuencia de las graves quemaduras que sufrió en una explosión, sus restos todavía no han podido ser repatriados a Cuba.
Eriangel llevaba alrededor de un año viviendo en Monterrey y trabajaba en Reymar Moto Partes. En México no tenía familiares cercanos, por lo que sus compañeros de trabajo y las personas que lo acogieron se han encargado de gestionar los trámites necesarios para que pueda regresar a su país.
Uno de los principales obstáculos es la obtención de un acta de defunción federal certificada, documento que debe tramitarse en Ciudad de México. Los responsables del taller aseguran que, pese a contar con documentación que los acredita como tutores del joven, apenas han avanzado en una pequeña parte del proceso.
Mientras el cuerpo permanece bajo resguardo de la fiscalía, sus compañeros también acudieron al consulado cubano en México para buscar orientación y completar la documentación requerida.
La situación mantiene en vilo a la madre, la abuela y el hermano de Eriangel, quienes permanecen en Cuba y esperan poder despedirlo. La preocupación aumenta ante la posibilidad de que los trámites se prolonguen durante semanas o incluso meses.
Además de las gestiones, Reymar Moto Partes inició una colecta para ayudar a la familia a afrontar los gastos relacionados con la repatriación.
Eriangel había emigrado de Cuba con la esperanza de trabajar y construir un futuro diferente. Ahora, sus seres queridos enfrentan una última y dolorosa dificultad: conseguir que pueda regresar a casa.