En medio de un invierno implacable, con temperaturas que se desploman en la capital cubana, un grupo de ciudadanos decidió actuar donde el Estado ni lo ha intentado. Lara Crofs, acompañada de Daniela Peral y Amelia Calzadilla, se movilizó para repartir alimentos y abrigos a las personas en situación de calle, enfrentando obstáculos que van desde la falta de agua y electricidad hasta la escasez de gas para cocinar.
El sábado por la mañana, al enterarse de la llegada del frente frío, Tony Díaz relató cómo la preocupación por los más vulnerables se convirtió en acción inmediata: “Con el hambre que tiene el país y las personas en la calle, el peligro es extremo. Llamé a Lara Crofs y le propuse ayudar. Su respuesta fue genial: desde las 05:00 a.m. ya estaba cocinando para llevar comida a los portales de San Rafael”, explicó. Gracias a la colaboración de amigos y a recursos privados, lograron organizar las jornadas de distribución de manera segura y eficiente, llegando a quienes más lo necesitaban.
Durante estas jornadas, los voluntarios no solo entregaron alimentos, sino también abrigo y apoyo emocional. Cada gesto se convirtió en un recordatorio de que, en Cuba, la solidaridad del pueblo muchas veces suplanta lo que el Estado no hace. “En las sombras de nuestra Habana hay rostros que el tiempo parece haber olvidado. Personas con sueños rotos que buscan refugio en aceras frías y portales oscuros”, relató Amelia Calzadilla, quien junto a Lara y Daniela recorrió los lugares con mayor concentración de personas sin hogar.
Los beneficiarios agradecieron la acción y la calidez humana detrás de cada plato de comida y manta entregada. Mientras el régimen permanece indiferente frente a la crisis humanitaria, estos ciudadanos muestran que la empatía y la acción directa pueden marcar la diferencia. La iniciativa también sirvió para detectar nuevas zonas donde los desamparados buscan sobrevivir, ampliando el alcance de futuras jornadas de ayuda.
Tony Díaz resumió la experiencia con una reflexión: “Lo que Lara y sus amigos hicieron no solo alivió el hambre y el frío, sino que demostró que la solidaridad puede transformar la soledad en comunidad. Si cada uno aporta un gesto, podemos construir un país más humano desde nuestra esquina.”
Estas jornadas son un ejemplo del poder de la acción ciudadana frente al abandono estatal. En un país donde los desamparados son cada día más, Lara Crofs y sus amigos enseñan que la bondad organizada puede ser el calor que sustituye la indiferencia del gobierno, llevando dignidad y esperanza a quienes más lo necesitan.
De los perfiles de Lara Crofs y Amelia Calzadilla
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