El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, salió al paso de las críticas hacia las nuevas medidas de orden y disciplina aplicadas en las escuelas públicas del país, impulsadas por la recién nombrada ministra de Educación, Karla Trigueros.
Desde la semana pasada, los centros escolares aplican controles estrictos que incluyen la exigencia de uniformes limpios, cortes de cabello adecuados y el uso de saludos respetuosos. Según el gobierno, estas medidas buscan fomentar la disciplina y prevenir el resurgimiento de pandillas en los espacios educativos.
Bukele compartió en la red social X un video con imágenes de pandilleros y afirmó que, en el pasado, “los centros educativos eran lugares de reclutamiento de las pandillas más violentas del mundo”. El mandatario agregó que muchas familias salvadoreñas aún sufren las consecuencias de esa época: “Hoy, muchas madres lloran a sus hijos que están en las cárceles; otras, a los que están en el cementerio o siguen desaparecidos”.
El presidente defendió que la aplicación de normas de disciplina escolar busca evitar que la tragedia de la violencia pandillera se repita. “Dicen que quien no conoce su historia está condenado a repetirla. El Salvador no la va a repetir, por más que nos critiquen”, señaló.
El nombramiento de la capitana Karla Trigueros como ministra de Educación ha generado debate en la opinión pública. Formada inicialmente en la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios en 2007 y luego graduada en Medicina en la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer, Trigueros representa un perfil poco común para dirigir la cartera de educación. Sus primeras medidas han dividido a la sociedad: mientras algunos apoyan el énfasis en la disciplina, otros consideran que la estrategia podría ser excesiva y poco pedagógica.
Como parte de su plan, la ministra presentó un Reglamento para la Promoción de la Cortesía Escolar, que entrará en vigor el 1 de septiembre. El documento establece que todos los estudiantes deberán usar expresiones de cortesía como “buenos días”, “por favor” y “gracias”. La omisión de estas normas podrá generar entre 1 y 15 “deméritos”, que incluyen desde la pérdida de privilegios escolares hasta la suspensión del año escolar.
“Queremos que cada niño y adolescente crezca practicando expresiones sencillas, pero fundamentales, que fortalezcan la cultura ciudadana en nuestras escuelas”, explicó Trigueros en una publicación reciente.
Las medidas, presentadas por el gobierno como parte de la estrategia para consolidar la seguridad y el orden en el país, se suman a la narrativa oficial de que la disciplina escolar es un pilar fundamental para mantener a las nuevas generaciones alejadas de la violencia.
Mientras tanto, organizaciones sociales y algunos sectores educativos advierten que la imposición rígida de normas no necesariamente garantiza una formación integral y que el sistema escolar requiere también mayores recursos, inversión en infraestructura y apoyo a los docentes.
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