El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, declaró en una entrevista con USA Today que se encuentra preparado para asumir la presidencia en caso de que una “terrible tragedia” incapacite al actual mandatario, Donald Trump, quien a sus 79 años mantiene un ritmo de trabajo intenso y una marcada presencia en la vida política del país.
Vance, que suma ya cerca de 200 días en funciones, explicó que su experiencia en este tiempo lo ha entrenado para ser un sucesor inmediato. “Si, Dios no lo quiera, ocurre una tragedia terrible, no se me ocurre mejor capacitación laboral que la que he recibido en los últimos meses”, señaló.
Aunque el vicepresidente subrayó que Trump goza de una “energía increíble”, el tema de la salud presidencial ha sido motivo de especulación en las últimas semanas. Fotografías de la mano del mandatario con hematomas circularon en redes sociales, lo que llevó a la Casa Blanca a revelar que se le había diagnosticado insuficiencia venosa crónica (IVC), descrita como “benigna y común” por su médico.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, aclaró que los hematomas visibles en la mano del presidente se deben a “una leve irritación de los tejidos blandos” ocasionada por apretones de manos frecuentes y el uso de aspirina. El equipo médico descartó cualquier señal de trombosis venosa profunda, enfermedad arterial, problemas cardíacos o renales.
“Es importante destacar que no se observaron signos de insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal ni enfermedad sistémica”, afirmó Leavitt al desmentir los rumores sobre un deterioro grave en la salud del presidente.
Trump es el mandatario de mayor edad en asumir el cargo en la historia de Estados Unidos. En contraste, Vance es uno de los vicepresidentes más jóvenes en ocupar esa posición, lo que ha dado pie a comparaciones entre la vitalidad del presidente y la juventud de su segundo al mando.
Pese a los cuestionamientos, Vance reiteró su confianza en la capacidad de Trump: “Es la última persona en irse a dormir y la primera en levantarse. Trabaja más horas que la mayoría de quienes lo rodean, a pesar de que casi todos son más jóvenes que él”.
La Constitución de Estados Unidos establece que, si un presidente queda incapacitado o fallece durante su mandato, el vicepresidente debe asumir de inmediato la presidencia. Aunque este escenario es poco frecuente, la declaración de Vance se produce en un clima de incertidumbre marcado por las especulaciones en redes sociales y el seguimiento médico al presidente.
Vance insistió en que su mensaje no busca generar alarma, sino reafirmar la estabilidad institucional del país: “Tengo mucha confianza en que el presidente cumplirá su mandato y hará grandes cosas por el pueblo estadounidense”, concluyó.
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