Planteamientos de realizador cubano sobre proyecto constitucional revolucionan las redes

Planteamientos de realizador cubano sobre proyecto constitucional revolucionan las redes

El destacado realizador cubano, Ernesto Daranas, publicó un artículo en el blog `La Cosa´, de Julio César Guanche, sobre el Proyecto de Constitución y sus declaraciones han revolucionado las redes.

Bajo el título `Algunas cuestiones de partida´, el también director de cine dijo que “nuevamente, la legalidad cubana sale a la caza de una realidad que se le adelanta, esta vez parcialmente propiciada por las propias reformas de la última década que, junto a un grupo de medidas largamente esperadas, han incrementado el costo de la vida, los niveles de pobreza y las diferencias sociales”.

Por otro lado, se cuestionó si “¿Es ese el camino hacia un socialismo próspero y sostenible? ¿En qué lugar de esa Ley de Leyes quedará decididamente afrontada la lucha contra la creciente pobreza? ¿Cómo se abordará constitucionalmente el acelerado envejecimiento de la población y las precarias condiciones de muchos de nuestros jubilados? ¿Por qué hay un grupo de derechos recogidos por la Constitución vigente que se omiten en el Proyecto? ¿Por qué los cubanos no gozan de los mismos derechos que los inversores extranjeros? ¿Qué impide la igualdad de derechos y deberes entre la iniciativa estatal y la privada? ¿No está claro para el legislador que la complementación de esas iniciativas estatales y privadas, nacionales y extranjeras, conforman un motor económico generador de oportunidades, desarrollo y empleos? ¿No debió entonces la mencionada Gaceta 35 ser una secuela del nuevo texto constitucional? ¿Lo que procede es la centralización y un mayor poder para el Estado o un diseño nacional más abierto, democrático y participativo? ¿No es el pueblo quien debe proponer y decidir acerca de todo esto? Siendo así, ¿la estructura actual del Estado y los modelos de participación existentes permiten que eso sea posible?”.

“¿Qué sentido tiene un debate en la red y otro diferente en los medios? ¿Cuáles son las alternativas frente al monopolio sobre esos medios y su repercusión en procesos tan importantes como este?”, se preguntó.

Por otro lado, destacó que “nuestro desarrollo no puede quedar eternamente supeditado a la posibilidad de que se levante el bloqueo, a los vaivenes de la inversión extranjera, al aliado de turno, al número de turistas, al ciclón de cada año, ni a la volátil situación internacional. Por supuesto que son factores que inciden con fuerza, por eso exigen de una estrategia interna concreta, centrada en encontrar opciones reales a nuestra libertad e independencia en el terreno social, político y económico que saque el máximo partido a nuestras potencialidades y devuelva el sentido de futuro a nuestro pueblo”.

“¿Tiene sentido que cientos de miles de cubanos altamente calificados se hayan visto limitados por un diseño económico que no saca partido a sus potencialidades y a su capacidad de generar progreso, bienestar y riqueza? ¿Tiene sentido que ese talento que en Cuba se crea emigre de manera masiva? ¿Tiene sentido que produzca más ingresos al ser exportado que aportando directamente al desarrollo nacional? ¿Hasta dónde las restricciones que determinan esta grave anomalía han afectado nuestra calidad de vida, restando valor al esfuerzo propio como fuente del bien común, generando corrupción, desmotivación e ineficiencia a todos los niveles?”, siguió debatiendo.

“Por otro lado, ¿cómo entender que exista una Ley de Inversión extranjera y que la propia Constitución de la República limite la posibilidad de los cubanos de llegar hasta donde su capacidad y esfuerzo les permita? ¿Acaso no aportarían infraestructura y riqueza al Estado, integrándose como actores económicos a ese socialismo próspero y sostenible al que se aspira? ¿Cuál es la lógica tras esta diferenciación entre cubanos y extranjeros? ¿No se oponen a ella nuestros derechos como cubanos, la autoestima nacional y la propia diversidad de opciones económicas y de modos de propiedad que ofrece el socialismo? ¿Cuál es el precio de estas restricciones para el apoyo popular a varias de las estrategias del Gobierno? ¿Hasta qué punto no han sido decisiones de este tipo las que explican la manera en la que una parte de los cubanos se relaciona con la propiedad y los recursos administrados por el Estado?”, destacó.

Y sugirió: “Una opción sería el diseño de un modelo electoral basado en el voto directo a todos los niveles, que reemplace el criterio de “confiabilidad” por los de “capacidad”, “honestidad” y “compromiso”. En ese caso, desde la base, pasando por los Gobernadores locales ahora propuestos, hasta la elección misma del Presidente, los candidatos serían aquellos ciudadanos más capaces y dispuestos para resolver los problemas de su comunidad y de la nación. La Asamblea Nacional se debería entonces a este principio y en ella radicaría el máximo órgano de dirección del país, dado que sus miembros serían los representantes y voceros directos de sus electores. Un proceso de esta naturaleza permitiría un Estado menos burocrático, libre de estructuras con atribuciones paralelas, con una clara vocación de servicio a los electores y donde la vanguardia del pueblo estaría legítimamente conformada por esos ciudadanos más capaces para aportar riqueza, cultura, valores, soluciones sociales y conocimiento a la nación”.

Sobre el exilio, recalcó: “Es importante que se haya abierto esta consulta constitucional a la diáspora, pero esto no ha venido acompañado de su derecho al voto y a invertir en su país de origen. En general, los derechos y deberes de los cubanos deben ser los mismos, sin distinción de raza, credo, afiliación política, ideología, género u orientación sexual; sin importar que sean obreros, campesinos, maestros, artistas, médicos, ingenieros, deportistas, dirigentes, militares, emigrantes o propietarios de negocios. Esos derechos y deberes no pueden verse limitados, manipulados o favorecidos, por intereses coyunturales de ningún tipo, ni deben ser delegados por la Constitución al remitirlos a otra ley posterior”.

“En el Proyecto presentado destaca la definición de Cuba como un Estado Socialista de Derecho y el reconocimiento al debido proceso, entre otras novedades. Pero llama la atención la mencionada omisión de algunos derechos presentes en la Constitución vigente y de otros que, como el derecho a huelga, forman parte de las armas históricas del pueblo para hacer valer sus reclamos”, añadió.

“Se ha insistido también en que la censura en la cultura, la política y los medios ha sido y es fuente de impunidad y abuso de poder. El enunciado de que “las formas de expresión en el arte son libres” (Artículo 95) no recoge la verdadera y completa libertad de creación como derecho inalienable. Una nueva Constitución debe garantizar la libre circulación de las ideas como requisito básico para una sociedad más justa, participativa, con pleno acceso a la información y a la toma de decisiones, así como a un periodismo y una cultura enfocados en las verdaderas necesidades, sueños e inquietudes de la gente, capaz de exponer sus dificultades, cuestionar a los responsables, propiciando un seguimiento constante de sus problemas reales”, argumentó.

“A estas alturas, la recuperación cultural, económica, social, política, urbanística, rural, e incluso ética, espiritual y de valores, parece impensable sin leyes lógicas y propiciadoras de desarrollo. ¿Acaso es posible la reanimación de nuestra infraestructura productiva, industrial, comercial, cultural y de servicios de todo tipo, sin abrir decididamente las puertas al valor del trabajo y del esfuerzo propio, enfocados en el crecimiento personal y social? ¿No es ese enjambre de pequeñas y grandes iniciativas, sociales y privadas, la que activa el mercado interno, ofrece opciones de trabajo a la gente, propicia nuevos rubros exportables, revitaliza la producción agrícola, potencia el turismo y las inversiones, reanima a las ciudades, a la cultura y a la propia economía en general?”, argumentó.

“El Estado y la Constitución existen para el pueblo, ofreciendo respuestas a sus anhelos de justicia y prosperidad. Más que atemperarse frente una nueva realidad, nuestra Ley de Leyes debe sentar entonces las bases de nuestro futuro. Cada cubano tiene el derecho de sentirse responsable del destino de un país donde las ideas de libertad e independencia alcancen finalmente una dimensión concreta en el terreno económico; sin espacio para la impunidad, el secretismo, las restricciones injustas, los favoritismos, la corrupción, la censura, la manipulación y el abuso de poder. Por el momento, no sólo está limitada la iniciativa privada, sino la propia diversidad de modelos que ofrece el socialismo. Una nueva Constitución es una gran oportunidad de cambiar eso, aportando nuevas reglas de juego que permitan un verdadero espacio de realización a nuestras aspiraciones y sueños”, finalizó.