La economía cubana volvió a contraerse en 2025, con una caída estimada del 5 %, según un informe del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), una institución académica de carácter oficial. De confirmarse esta cifra, el país acumularía una pérdida superior al 15 % de su producto interno bruto (PIB) desde 2020, consolidando uno de los periodos económicos más adversos de las últimas décadas.
El Reporte CEEC correspondiente al segundo semestre de 2025 señala que este fue el tercer año consecutivo de retroceso económico, en un contexto marcado por la crisis energética, la caída de los ingresos externos y la falta de dinamismo en sectores clave como el turismo. Aunque el Gobierno aún no ha publicado cifras oficiales definitivas, el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció recientemente que el PIB se redujo un 4 % durante los tres primeros trimestres del año.
El documento describe un escenario de estancamiento prolongado, sin señales claras de recuperación. “La economía profundizó su contracción y consolidó un patrón de ausencia de crecimiento”, señala el informe, que también apunta al impacto de un entorno internacional desfavorable y al aumento de la presión económica externa, particularmente desde Estados Unidos.
Uno de los elementos más críticos identificados por el CEEC es la persistencia de un modelo económico que considera agotado. El estudio subraya la falta de reformas estructurales y macroeconómicas de calado, capaces de impulsar transformaciones profundas. No obstante, reconoce que el Ejecutivo logró contener el déficit fiscal en niveles considerados manejables, en medio de un contexto extremadamente restrictivo.
La crisis energética aparece como el principal factor de arrastre sobre el resto de la economía. Según el informe, la generación eléctrica cayó un 13,7 % interanual, afectando directamente la producción industrial, los servicios y la vida cotidiana de la población. El estado del Sistema Eléctrico Nacional es calificado de crítico, debido al envejecimiento de las termoeléctricas, muchas de ellas construidas en las décadas de 1960 y 1970, y a la falta de inversiones sostenidas.
En materia de inflación, el CEEC cita el dato oficial de 14,07 % en 2025, pero advierte que estimaciones independientes sitúan el aumento real del costo de la canasta básica en torno al 70 % interanual. El índice de precios al consumo se triplicó entre 2021 y 2024, lo que ha provocado una fuerte pérdida del poder adquisitivo, especialmente entre los trabajadores del sector estatal, cuyos salarios no logran compensar el encarecimiento sostenido de los bienes esenciales.
El informe también alerta sobre el deterioro de los indicadores sociales. Entre los datos más preocupantes se encuentra el aumento de la mortalidad infantil, que pasó de niveles históricamente bajos a 9,8 por cada mil nacidos vivos, y la migración masiva, con una pérdida estimada de 1,5 millones de habitantes en apenas cinco años.
De cara a 2026, el CEEC anticipa un escenario dominado por la incertidumbre. El análisis fue cerrado antes de nuevas medidas restrictivas sobre los suministros energéticos, lo que podría agravar aún más la situación. En ese contexto, el centro considera optimista la previsión oficial de un crecimiento del 1 % para el próximo año.
(Con información de EFE)
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