La aviación comercial en Cuba afronta una restricción operativa sin precedentes. Un aviso oficial del sistema internacional de NOTAM confirma que el combustible estándar Jet A-1 no estará disponible durante un período prolongado, afectando de forma simultánea a varios aeropuertos clave: La Habana, Varadero, Cienfuegos, Santa Clara, Camagüey, Cayo Coco, Holguín, Santiago de Cuba y Manzanillo. La falta de combustible comienza este 10 de febrero de 2026 y se prevé que se extienda, al menos, hasta el 11 de marzo.
Este mensaje técnico no es una advertencia política: obliga a aerolíneas y tripulaciones a modificar planes de vuelo, escalas y cargas de combustible. La consecuencia práctica es directa: muchos aviones no podrán operar rutas comerciales regulares desde territorio cubano. Las aerolíneas enfrentan tres opciones, todas costosas: volar con combustible adicional desde origen, realizar escalas técnicas en países vecinos o cancelar operaciones. El impacto en vuelos turísticos y chárter es aún mayor, ya que dependen de una logística estable y márgenes ajustados.
Las restricciones afectan directamente la conectividad internacional: rutas hacia Estados Unidos, Canadá, Europa y América Latina operan bajo alta incertidumbre. La escasez de combustible para la aviación coincide con medidas de bloqueo de importaciones y sanciones que limitan el suministro energético, obligando a Cuba a implementar planes de emergencia similares al “Periodo Especial” de los años noventa.
El colapso aéreo se inserta en una crisis energética y logística más amplia. La nación caribeña enfrenta escasez de electricidad, combustible y productos básicos, que afecta servicios esenciales, transporte interno y la vida cotidiana de la población.
El efecto dominó llega hasta la industria hotelera. Algunos hoteles del norte del país han comenzado a reubicar huéspedes, mientras otros operan parcialmente cerrados ante la incertidumbre de la conectividad aérea. Esta situación agrava un turismo ya debilitado: en 2025, Cuba recibió apenas 1,8 millones de visitantes, muy por debajo del récord histórico de 4,7 millones en 2018.
Canadá, Estados Unidos, España y Argentina han emitido advertencias de viaje, destacando que vuelos y planes turísticos podrían cancelarse sin previo aviso y recomendando precaución extrema.
La Embajada de EE. UU. en La Habana también alerta sobre apagones prolongados, escasez de combustible y posibles protestas, mientras el Reino Unido advierte que los cortes eléctricos pueden superar las 24 horas incluso en zonas turísticas.
En este contexto, las autoridades internacionales recomiendan a los viajeros extremar precauciones, planificar con flexibilidad y prepararse para interrupciones repentinas en transporte, electricidad y servicios básicos. La isla enfrenta un momento de alta incertidumbre, donde la combinación de crisis aérea, energética y logística hace que cualquier viaje a Cuba sea impredecible y de alto riesgo.
Fuentes: Martí Noticias - El País
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