La crisis energética que atraviesa Cuba ha comenzado a afectar directamente la operativa de las aerolíneas internacionales. Air Europa anunció que, desde el martes 10 de febrero y al menos hasta el día 12, sus vuelos entre La Habana y Madrid deberán realizar una parada técnica en Santo Domingo, República Dominicana, para repostar combustible. La medida busca mantener la conectividad sin cancelar vuelos, aunque con posibles retrasos y ajustes en los horarios de salida y llegada.
El comunicado oficial de Air Europa, citado por la agencia EFE, explica que la decisión responde a la indisponibilidad de combustible JET A1 en el Aeropuerto Internacional José Martí y otros aeropuertos cubanos. La situación obliga a introducir escalas técnicas fuera de la Isla para garantizar que los aviones puedan completar sus trayectos de manera segura. Aeropuertos clave como Varadero, Holguín, Santiago de Cuba, Camagüey y Santa Clara también se ven afectados, comprometiendo la operativa aérea hacia Europa, Estados Unidos y América Latina.
La aerolínea lamentó los inconvenientes ocasionados por una circunstancia ajena a su control y advirtió a los pasajeros que los horarios podrían sufrir modificaciones. Esta maniobra logística temporal permite que los vuelos continúen activos, evitando cancelaciones, pero incrementa la duración del trayecto y la complejidad operativa para la compañía.
Otras aerolíneas españolas, como Iberia, han reaccionado activando flexibilización de tarifas y cambios voluntarios de fecha o ruta para sus clientes, mientras evalúan el impacto total de la crisis de combustible. Aerolíneas con vuelos regulares a La Habana, como World2Fly, Cubana de Aviación y Air China, aún no han anunciado medidas concretas, aunque podrían verse obligadas a introducir escalas técnicas similares si la situación persiste.
Este tipo de solución logística no es nueva para la aviación cubana. En la década de 1990, ante escasez energética y cortes de suministro de combustible, muchas compañías recurrieron a paradas técnicas en aeropuertos vecinos como República Dominicana o México. Sin embargo, estas medidas elevan los costos operativos y requieren ajustes en tiempo real para evitar afectaciones mayores a los itinerarios de los pasajeros.
La crisis energética en Cuba se ha intensificado con la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a países que suministren petróleo a la nación caribeña, el cese de envíos desde Venezuela y la producción nacional limitada a un tercio del consumo total. El Gobierno cubano ha implementado recortes en el uso de combustible, cierre de hoteles, reducción de horarios de servicios públicos y promoción del teletrabajo para estirar las reservas energéticas mientras busca nuevas fuentes de suministro.
El impacto sobre el turismo y el transporte internacional es significativo. La incertidumbre sobre horarios, retrasos y posibles cancelaciones añade presión sobre un sector vital para la economía cubana y genera preocupación entre los viajeros que planean rutas hacia y desde la isla en los próximos días.
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