Los cubanos encuentran un nuevo país para resolver las carencias

Los cubanos encuentran un nuevo país para resolver las carencias

Ante la creciente escasez de diferentes productos en la isla, los cubanos han tenido que ir descubriendo nuevos destinos que les permitan palear estas necesidades y, hace algún tiempo, México se ha convertido en ese lugar.

“Apenas soplaba el viento y la humedad era insoportable. Afuera de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de Cancún, Juan Ernesto esperaba a su hermano que llegaba en vuelo de Aeroméxico desde La Habana. Era la primera vez que Jonathan salía al extranjero. Su propósito: comprar artículos de primera necesidad para revenderlos en la isla”, narra El Nuevo Herald.

“Lo que más está saliendo en Cuba ahora mismo es el aseo”, explicó Juan Ernesto sobre los productos con más demanda en la isla. Productos de primera necesidad como pañales desechables, jabones, pasta dental, champú y acondicionador, dijo Juan Ernesto, quien pidió omitir su apellido por temor a que las autoridades cubanas le confisquen la compra como represalia”, añade.

“Viajar de “mula” para abastecer el creciente mercado negro en la isla no es legal. La Aduana cubana ha emprendido una intensa campaña contra los que llevan productos para revender. Sin embargo, los cubanos viajan cada vez más a países como México, Panamá, Rusia y Guyana. Según estadísticas reveladas a este diario por el Ministerio de Turismo de México, en el primer semestre de este año el número de cubanos que entró al país aumentó 60.5 por ciento en comparación con el primer semestre del año anterior. Hasta julio de este año se contabilizaron en los aeropuertos mexicanos la llegada de 69,105 cubanos, 26,050 más que en igual período del 2017”, refiere.

Asimismo, destaca que “en el 2016 hubo un pico de más de 100,000 entradas de cubanos por la crisis migratoria. Con el fin de la política de pies secos/pies mojados decretado por Estados Unidos a principios del 2017 el flujo bajó pero se mantuvo por encima de los 83,000. “Conseguir la visa mexicana es difícil”, explica Juan Ernesto. Entre los requisitos que impone el consulado de México en La Habana está una cuenta bancaria que demuestre solvencia económica, algún título de propiedad del interesado y el procesamiento del visado en línea”.

“La mayor parte de las veces el sitio web donde se concertan las citas no funciona. Las visas nuestras costaron alrededor de 3,000 dólares. La corrupción está a la orden del día tanto en México como en Cuba”, agrega. A la salida del aeropuerto varios taxistas ofrecen sus servicios. “! La guaguita! !La guaguita de los 100 pesos!”, grita uno en dirección al grupo de cubanos. Un entramado de comercios y transporte ha crecido en torno a la llegada masiva de isleños”, indica.

Este portal asegura que “hoteles de bajo costo, tiendas donde se puede pagar en dólares, pesos mexicanos o pesos convertibles cubanos, agencias de envíos y hasta ofertas de trabajo se pueden encontrar en el municipio Benito Juárez, que incluye la ciudad de Cancún. “Aquí hay una serie de tiendas que tienen dueños cubanos y donde trabaja muchísima gente de la isla. Ahí puedes encontrar todo lo que se vende en Cuba: ropa, equipos electrodomésticos, medicinas, [productos de] aseo”, explica Juan Ernesto a su hermano.

“Ahora mismo en Cuba el desodorante está perdido. Aquí compramos los tubos de Gillette en 3.50 dólares y lo vendemos allá al doble. Las bolitas para darle olor a la ropa cuestan 255 pesos mexicanos (unos 14 dólares) y se pueden vender hasta en el triple”, explica el joven. Jonathan tiene 25 años y está terminando una carrera de ingeniería. Su viaje a México es solamente por un fin de semana. Quiere seguir los pasos de su hermano, quien gracias a los constantes viajes para revender productos y al trabajo por cuenta propia que realiza en la Isla tiene un nivel adquisitivo superior al del cubano promedio”, dice.

“En Cuba el gobierno no se da cuenta de las oportunidades que está perdiendo. Persigue a los cuentapropistas y está empeñado en un modelo que no funciona. Cada uno de los cubanos que viaja a Cancún trae por lo menos 1,000 dólares para gastar aquí. Ese es un dinero que se pierden los negocios cubanos”, dice. El joven lamenta que el salario de un ingeniero en la isla apenas supere los 30 dólares al mes, mientras que un revendedor pueda pagar un pasaje aéreo y salir del país”, relata.

De igual manera, añade que “no a todos los cuentapropistas les va tan bien. Algunos incluso optan por probar suerte en países como México, donde el salario diario supera con creces lo que obtenían en Cuba al mes. Annia es una joven cubana de 26 años que vive en Cozumel. Después de varios viajes a Cancún, donde compraba productos para llevarlos a Matanzas, decidió quedarse a trabajar como indocumentada”.

“En Cuba trabajaba como peluquera, pero con eso no podía salir adelante. Todo lo que ganaba se me iba en los altos costos de los productos y en pagar sobornos a los inspectores”, cuenta. Además de la peluquería, hacía viajes a Cancún para comprar productos y revenderlos en la isla. En uno de sus viajes la joven decidió quedarse con unos familiares que vivían en Cancún. Desde entonces lleva tres meses residiendo en esta ciudad y ha trabajado de mesera, vendedora en tiendas para cubanos y vendedora ambulante”, añade.

“Ahora mismo estoy tramitando mi residencia mexicana. Me ha costado varios miles de dólares pero vale la pena”, dice. Según Annia, los dueños del restaurante donde trabaja están encantados de que sea cubana porque está especializado en cocina de la isla. Además venden tabacos y ron. “No he sentido que me discriminen, sino todo lo contrario. La gente aquí sabe que los cubanos trabajamos duro”, agrega. Annia gana unos ocho dólares al día en su trabajo como mesera, y está contenta porque tiene más oportunidades de superarse que en Cuba. “Al principio siempre hay que sacrificarse. Trabajo en las noches y en las madrugadas para que la migra no me encuentre y vivo con una amiga para pagar la renta (150 dólares) a la mitad, pero vale la pena”, cuenta.

“Cuando tenga mis papeles podré trabajar en algún hotel como hacen los otros cubanos o montar mi propio negocio. Ya he podido mandar algo de dinero a mi familia y en un futuro espero poderlos traer a vivir conmigo”, dice ilusionada”, concluye.