El pelotero cubano Luis Dariel Serrano y su polémica enfermedad

La revista del deporte cubano Play Off debatió hoy el extraño caso del pelotero espirituano Luis Dariel Serrano, sentenciado a una separación del béisbol de dos años.

El prospecto de 23 años fue condenado primero por epilepsia y luego por intentar salir de Cuba con la excusa de tratársela.

La Comisión Provincial del Béisbol, consideró esto último como un intento del pelotero de establecerse fuera de la Isla, y por ello le castigó, indicó el trabajo de Play Off.

La confirmación de su regreso llegó, en medio del Congresillo Técnico de la Serie Provincial en Sancti Spíritus: el trinitario puede volver a ponerse los spikes. No cumple toda la sanción, por “buen comportamiento”, relató la publicación.

Un reporte de Radio Sancti Spíritus precisó que a Serrano se le levantó la sanción, y su inclusión en el principal equipo sub-23 y a la Serie Nacional estará en correspondencia con su rendimiento en el torneo de su provincia.

Desde agosto de 2016, Serrano abandonó la Serie Nacional tras focos epilépticos, según el diagnóstico del médico del equipo por aquel entonces, Carlos Fidel Valdés.

“Manifestaba que eran calambres musculares, pero en realidad lo que tenían eran convulsiones (…) estaba obnubilado, o sea, desorientado”, dijo al periódico Escambray.

Realmente en Cuba no se conocen jugadores del alto rendimiento que convivan con ese padecimiento, pero más que eso Serrano debe tener especial cuidado, pues a la enfermedad se le suman otras coyunturas: su posición es la esquina caliente y los partidos en la isla se juegan, en su mayoría, bajo el sol, durante más de 3 horas.

En el mismo año de su diagnóstico, el joven tomó la decisión de sacar un pasaporte para visitar otro país y tratar su enfermedad. Sin embargo, el país elegido no fue el más acertado, pues se trató de Haití.

El mismo admitió con con el pasaporte haitiano vió un “trampolín” hacia otro país para su tratamiento.

Sin embargo, relata Play off que la dirección del INDER en Sancti Spíritus vio algo muy diferente, dada la cercanía de Haití con Dominicana, primera parada para muchos prospectos del béisbol cubano, en su afán por alcanzar las Grandes Ligas.

Al final al joven los mismos servicios migratorios de Cuba le negaron la salida del país en dos intentos, el primero por un requerimiento del Servicio Militar, y el segundo por causas poco claras, citó la revista en su investigación del caso.

Además, el joven había solicitado la baja del béisbol a nivel nacional, pero se le negó por ser “interés del alto rendimiento en la provincia”.