La guerra entre Rusia y Ucrania registró una nueva escalada tras un ataque con drones contra una de las principales refinerías rusas, mientras Moscú advirtió que prepara una nueva campaña de “ataques masivos” contra instalaciones energéticas ucranianas.
El ataque ocurrió durante la noche del sábado en la ciudad de Kirishi, en la región rusa de Leningrado. El gobernador regional, Alexandr Drozdenko, informó que las defensas antiaéreas derribaron 62 drones sobre la zona y que varios edificios residenciales resultaron dañados. También se produjo un incendio en un área industrial, aunque las autoridades aseguraron que fue extinguido.
El canal independiente ruso Astra, citando a residentes locales, señaló que el objetivo fue la refinería Kirishinefteorgsintez, considerada una de las mayores instalaciones de procesamiento de petróleo de Rusia y la segunda más importante del país. La información también fue respaldada por fuentes ucranianas, aunque no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades rusas.
La instalación ya había sido blanco de ataques anteriormente y tuvo que suspender temporalmente sus operaciones en mayo, lo que generó preocupación sobre el impacto que nuevas agresiones puedan tener sobre el suministro de combustibles ruso.
El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró, por su parte, que durante la noche sus sistemas de defensa aérea derribaron 494 drones ucranianos de ala fija sobre 14 regiones del país, además de la península de Crimea y los mares Negro y de Azov.
La ofensiva ucraniana se produce en un contexto de creciente presión sobre el sector energético y petrolero ruso. Kiev ha intensificado sus ataques con drones contra refinerías, depósitos de combustible y otras instalaciones vinculadas al suministro energético con el objetivo de afectar la capacidad económica y logística de Moscú para sostener la guerra.
La respuesta del Kremlin no tardó en llegar. El Ministerio de Defensa ruso anunció que sus Fuerzas Armadas se preparan para realizar “ataques masivos” contra instalaciones energéticas de Ucrania, en represalia por los recientes ataques contra refinerías y centros logísticos dentro de territorio ruso.
La advertencia genera especial preocupación ante la posibilidad de que Moscú amplíe sus objetivos durante la próxima campaña. Hasta ahora, el Kremlin ha justificado sus ataques contra instalaciones energéticas ucranianas alegando que están relacionadas con las operaciones militares de Kiev.
Sin embargo, la nueva amenaza podría incluir infraestructuras que también tienen un uso exclusivamente civil, aumentando el riesgo para la población durante los próximos meses.
Fuente: DW
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