Un estudio científico ha reavivado el debate sobre el futuro de la humanidad al plantear que la población mundial podría reducirse gradualmente hasta unos 4.000 millones de personas para el año 2200, con el objetivo de disminuir la presión sobre los recursos naturales y los ecosistemas del planeta.
La propuesta, publicada en la revista Sustainable Development, no plantea una reducción forzada de la población ni métodos coercitivos. Sus autores defienden una disminución voluntaria de la natalidad mediante un mayor acceso a la planificación familiar, la educación y los servicios de salud reproductiva.
La polémica propuesta ha sido comparada en medios con el personaje de Thanos, el villano de la película Avengers: Endgame, quien sostenía que eliminar a la mitad de la población era necesario para preservar los recursos. Sin embargo, los investigadores rechazan expresamente cualquier método de ese tipo y sostienen que el descenso demográfico debería producirse de manera gradual y respetando las decisiones individuales.
Los científicos argumentan que el impacto ambiental de la humanidad depende tanto del número de habitantes como del nivel de consumo. Según el estudio, durante las últimas cinco décadas, mientras la población mundial aproximadamente se duplicó, las emisiones de dióxido de carbono aumentaron más del doble, el consumo energético se triplicó y la extracción de minerales y el uso de pesticidas crecieron más de cuatro veces.
A juicio de los autores, una población global más pequeña permitiría reducir la contaminación, aliviar la presión sobre alimentos, agua y energía, proteger hábitats naturales y disminuir la pérdida de biodiversidad. También consideran que familias más pequeñas podrían contribuir a mejorar las condiciones de vida en regiones con altas tasas de natalidad.
El estudio señala como ejemplos a países como Irán y Corea del Sur, donde las tasas de fecundidad descendieron considerablemente después de la expansión de programas de planificación familiar. Los investigadores consideran que facilitar servicios similares en otras partes del mundo podría acelerar una tendencia demográfica descendente sin recurrir a medidas impuestas por los gobiernos.
No obstante, la propuesta también enfrenta cuestionamientos. Una población en descenso puede provocar envejecimiento demográfico, reducción de la fuerza laboral, escasez de trabajadores y mayores gastos destinados a pensiones y atención de las personas mayores. Japón y Corea del Sur ya enfrentan algunos de estos problemas como consecuencia de sus bajas tasas de natalidad.
Fuente: The Economic Times
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