En una audiencia histórica, la Corte Suprema mostró escepticismo ante el intento del presidente Trump de restringir la ciudadanía por nacimiento. Los jueces conservadores y demócratas coincidieron en que la Constitución de 1868 sigue vigente pese a los nuevos retos migratorios, dejando en el aire la viabilidad de una norma que afectaría a millones de niños.
WASHINGTON — La Corte Suprema de Estados Unidos ha puesto en duda la legalidad de la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que buscaba negar la ciudadanía estadounidense a hijos de inmigrantes sin papeles y visitantes temporales, un caso que podría afectar a más de 250.000 bebés al año. La audiencia, que contó con la presencia del mandatario en la sala —un hecho sin precedentes en la historia democrática del país—, reflejó un fuerte escepticismo entre la mayoría de los nueve jueces.
El presidente del tribunal, John Roberts, lanzó una frase que resume la postura del Supremo: “Es un mundo nuevo, pero la Constitución sigue siendo la misma”. La sentencia, que se espera en los próximos meses, marcará un hito sobre cómo se interpreta la Decimocuarta Enmienda, que establece que “todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas”.
Durante la audiencia, tanto jueces demócratas como conservadores, incluyendo a Roberts, Brett Kavanaugh y Neil Gorsuch, cuestionaron los argumentos del procurador general, John Sauer, y señalaron que la orden presidencial era problemática. Roberts destacó que los ejemplos planteados por la Casa Blanca —como turistas de otros países que dan a luz en territorio estadounidense— no justificaban reinterpretar la Constitución de 1868, aprobada originalmente para garantizar la ciudadanía a los hijos de esclavos liberados.
El caso recuerda otro precedente histórico: el de Wong Kim Ark, un cocinero nacido en San Francisco de padres chinos. En 1898, la Corte Suprema determinó que era ciudadano estadounidense, un fallo que se convirtió en referencia para la ciudadanía por nacimiento y que sigue vigente hoy. La ACLU subraya que la interpretación amplia de la Decimocuarta Enmienda protege a casi todos los niños nacidos en EE.UU., salvo excepciones como hijos de diplomáticos o fuerzas invasoras.
La audiencia también expuso tensiones históricas entre Trump y el tribunal. Aunque el Supremo ha favorecido en múltiples ocasiones al presidente, su intento de restringir la ciudadanía por nacimiento ha sido bloqueado por tribunales inferiores por considerarlo inconstitucional. Durante el proceso, Trump expresó en redes sociales: “Somos el único país del mundo lo suficientemente estúpido como para permitir el derecho de ciudadanía por nacimiento”, evidenciando su frustración ante la resistencia judicial.
Los jueces plantearon preguntas incisivas sobre conceptos jurídicos clave como “sujeto a jurisdicción” y “domicilio legal”, recordando que interpretaciones históricas y legislativas han mantenido el derecho de ciudadanía inalterado durante más de 150 años. Kavanaugh y Gorsuch cuestionaron cómo la administración pretendía aplicar estas excepciones a los niños de inmigrantes indocumentados sin generar conflictos con la Constitución.
El resultado del caso será decisivo para definir quién es considerado ciudadano estadounidense en la próxima década y reafirmará la importancia de la Decimocuarta Enmienda como garante de derechos fundamentales. La sentencia también podría establecer un precedente claro frente a futuros intentos de reinterpretar la ciudadanía por nacimiento.
Fuentes: The Guardian
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