La reciente culminación del proceso de refinación de 20 000 toneladas de crudo nacional en la Refinería de Petróleo Hermanos Díaz, en Santiago de Cuba, ha sido presentada por medios oficiales como un avance técnico dentro de la industria petrolera del país. Sin embargo, los propios detalles del proceso reflejan limitaciones estructurales y la persistente dependencia de insumos externos para garantizar la calidad de los derivados.
Según información divulgada por la dirección de la planta, el proceso permitió obtener nafta solvente y fuel oil a partir del crudo nacional, en una fase piloto que fue descrita como “exitosa”. No obstante, las autoridades técnicas reconocieron que el diésel producido no cumple con los estándares requeridos para su comercialización, por lo que fue necesario mezclarlo con combustible de mejor calidad para hacerlo utilizable.
La ingeniera Irene Barbado Lucio, directora de la refinería, explicó que los resultados fueron “superiores” a una primera prueba previa, aunque evitó profundizar en las limitaciones técnicas del proceso. La propia admisión de que parte del combustible debe ser ajustado mediante mezclas externas evidencia las dificultades del sistema para producir derivados plenamente competitivos.
Por su parte, directivos de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet) señalaron que la iniciativa responde a la necesidad de producir nafta solvente reductora de viscosidad, un insumo imprescindible para la explotación de yacimientos petroleros en la zona de Varadero, especialmente ante la reducción de importaciones de crudo.
Los derivados obtenidos incluyen, además de la nafta solvente, pequeñas cantidades de aerodiésel y fuel oil, este último destinado a su evaluación en instalaciones industriales como la industria del níquel y la termoeléctrica Antonio Maceo (Renté), en Santiago de Cuba. No obstante, su uso final aún depende de análisis adicionales sobre su viabilidad.
Especialistas del sector citados en el propio reporte reconocen que el crudo procesado en esta etapa corresponde principalmente a la región occidental del país, caracterizado por una menor viscosidad y mejores condiciones de flujo. Esto ha permitido resultados más favorables en comparación con otros tipos de petróleo nacional, más pesados y difíciles de refinar.
Asimismo, se estudian nuevas líneas de investigación orientadas a procesos de termoconversión que, según versiones oficiales, podrían eliminar la necesidad de utilizar nafta solvente en el futuro. Sin embargo, estos desarrollos se encuentran aún en fase experimental y sin resultados concretos a escala industrial.
En la práctica, el proceso refleja los intentos del sistema energético cubano por sostener la producción con recursos limitados y sin acceso estable a tecnología e insumos externos. Mientras tanto, la calidad de los derivados sigue dependiendo de mezclas y ajustes que evidencian las restricciones estructurales del sector.
Fuente: Sierra Maestra
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