Ucrania lanzó una de sus mayores ofensivas aéreas contra territorio ruso desde el inicio de la guerra, utilizando más de 350 drones que tuvieron como objetivo varias regiones del país, incluidas Moscú y San Petersburgo, según informaron las autoridades rusas.
El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que durante la noche sus sistemas de defensa antiaérea interceptaron y destruyeron 354 drones ucranianos en distintas zonas del país, además de la península de Crimea, anexionada por Moscú, y el mar de Azov.
Uno de los principales objetivos fue la región de San Petersburgo, donde las autoridades reportaron ataques contra infraestructuras consideradas estratégicas. De acuerdo con funcionarios locales, varios emplazamientos sufrieron daños y se registraron personas heridas, aunque no se reportaron víctimas mortales.
Las zonas afectadas incluyen los distritos de Kronshadt, Kírov y Krasnoselski. Tras los ataques, el gobernador de San Petersburgo ordenó la creación de un centro especial para coordinar la respuesta de emergencia y evaluar los daños.
La ofensiva también provocó alteraciones en el transporte aéreo. El aeropuerto internacional Púlkovo suspendió temporalmente sus operaciones, lo que generó retrasos en decenas de vuelos y obligó a desviar varias aeronaves hacia otros aeropuertos.
En la región de Leningrado, que rodea San Petersburgo y alberga importantes instalaciones portuarias e industriales, las autoridades afirmaron haber derribado 59 drones durante la misma operación.
Moscú tampoco escapó al ataque. El alcalde de la capital rusa informó que las defensas aéreas interceptaron 22 drones que se dirigían hacia la ciudad. Residentes de algunos sectores del sur de Moscú reportaron explosiones durante la noche y la madrugada, mientras que los aeropuertos de Vnúkovo y Domodédovo interrumpieron temporalmente sus actividades por motivos de seguridad.
La ofensiva ucraniana se produjo apenas un día después de que Rusia ejecutara uno de los bombardeos más intensos de los últimos meses contra territorio ucraniano. Según la Fuerza Aérea de Ucrania, Moscú lanzó entonces 73 misiles y 656 drones de largo alcance contra Kiev y otras regiones del país.
El intercambio de ataques refleja una nueva escalada en el conflicto, caracterizada por el creciente uso de drones para golpear objetivos situados a cientos de kilómetros de las líneas del frente.
Mientras ambas partes continúan intensificando sus operaciones militares, la guerra sigue extendiendo sus efectos más allá de las zonas de combate, afectando infraestructuras estratégicas, aeropuertos y centros urbanos tanto en Rusia como en Ucrania.
Fuete: DW
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