La economía de Estados Unidos perdió fuerza durante el segundo trimestre del año y registró un crecimiento anualizado del 1,5%, una cifra inferior a las expectativas de los analistas y al ritmo alcanzado durante los primeros tres meses de 2026.
El resultado refleja el impacto de un aumento del déficit comercial y de las presiones derivadas de los aranceles, aunque algunos indicadores muestran que la actividad interna mantiene una base sólida, especialmente gracias al repunte del consumo y al fuerte crecimiento de la inversión empresarial relacionada con la inteligencia artificial.
La Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio informó en su primera estimación que el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó a una tasa anualizada del 1,5% entre abril y junio. Los economistas consultados por Reuters habían previsto inicialmente una expansión del 2,1%.
El crecimiento registrado representa una desaceleración frente al 2,1% alcanzado en el primer trimestre. Sin embargo, el comportamiento del consumidor ofreció una señal positiva. El gasto de los hogares, que representa más de dos tercios de la actividad económica del país, aumentó un 3,2% durante el segundo trimestre, después de crecer apenas un 0,5% entre enero y marzo.
Parte de este incremento estaría relacionado con mayores devoluciones de impuestos y con el gasto de los hogares de mayores ingresos, favorecidos por el aumento del valor de sus activos. Estos factores han contribuido a sostener el consumo pese a la incertidumbre económica y al incremento de los precios de la gasolina.
La inversión empresarial también continúa siendo un elemento importante para la economía estadounidense. El desarrollo de infraestructura vinculada a la inteligencia artificial mantiene elevados niveles de inversión en equipos tecnológicos, pese a las preocupaciones existentes sobre una posible sobrevaloración de algunas compañías del sector.
No obstante, los economistas advierten que existen riesgos para el crecimiento durante la segunda mitad del año. La incertidumbre generada por los conflictos internacionales, los efectos de los aranceles y la evolución de los precios energéticos podrían afectar tanto el consumo como las decisiones de inversión.
La inflación continúa siendo otro de los principales desafíos. El precio promedio de la gasolina ha vuelto a superar los cuatro dólares por galón, aumentando la presión sobre los presupuestos familiares. Con los salarios avanzando a un ritmo limitado frente al costo de vida, algunos hogares han tenido que recurrir a sus ahorros para mantener sus niveles de consumo.
La Reserva Federal mantiene su atención sobre estas tendencias. El banco central decidió conservar su tasa de interés de referencia en un rango de entre 3,50% y 3,75%, mientras evalúa la evolución de la inflación y el comportamiento de la actividad económica.
Fuente: NBC News
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