El activista cubano Guillermo del Sol permanece en huelga de hambre desde junio para exigir la liberación de presos políticos. Organizaciones de derechos humanos y activistas alertan que su estado de salud es cada vez más delicado mientras denuncian la falta de una respuesta por parte de las autoridades.
El activista y periodista independiente Guillermo del Sol Pérez atraviesa uno de los momentos más críticos de su prolongada huelga de hambre. Tras superar los 40 días de ayuno, su estado de salud se ha deteriorado considerablemente, según denuncian la organización Cubalex, la historiadora y activista Alina Bárbara López Hernández, así como otras plataformas defensoras de los derechos humanos.
Del Sol inició la protesta en junio desde su vivienda en Santa Clara, Villa Clara, luego de ser detenido por agentes de la Seguridad del Estado bajo una acusación que él considera infundada relacionada con una motorina cuya propiedad, asegura, puede acreditar con documentos legales. Sin embargo, el principal motivo de su huelga es exigir la liberación de 18 presos políticos, entre ellos el opositor Leonel Tristá, cuya excarcelación fue revocada y quien regresó a prisión para cumplir el resto de su condena.
En un análisis jurídico difundido por Cubalex, la organización sostiene que la huelga de hambre constituye el último recurso al que recurren muchos activistas ante la inexistencia de mecanismos judiciales independientes para reclamar sus derechos. Además, señala que, al desarrollarse en su vivienda y no en un centro penitenciario, las autoridades no pueden sancionarla como una falta disciplinaria, aunque denuncian que el activista permanece bajo vigilancia policial, con restricciones en las comunicaciones y limitaciones para recibir visitas.
Por su parte, Alina Bárbara López Hernández ha advertido públicamente sobre el grave deterioro físico del opositor y ha pedido mayor atención nacional e internacional a su caso, alertando del riesgo que corre su vida si la protesta continúa.
Según los reportes más recientes, Del Sol padece hipertensión, diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas que agravan las consecuencias del prolongado ayuno. Familiares denuncian crisis de glucosa, pérdida acelerada de peso y la ausencia de atención médica constante. Diversas organizaciones han solicitado medidas urgentes para proteger su vida e integridad física mientras persiste el silencio de las autoridades cubanas.
Fuentes: CUBALEX - Martí Noticias
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