El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, volvió a responsabilizar este miércoles a Estados Unidos por la grave crisis que atraviesa la isla y evitó asumir cualquier responsabilidad del Gobierno de Miguel Díaz-Canel por el deterioro económico y social que afecta a millones de cubanos.
Durante una intervención ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, Rodríguez presentó un escenario internacional marcado, según sus palabras, por el recrudecimiento de la política estadounidense contra Cuba y acusó a Washington de utilizar medidas de presión económica para asfixiar al país.
El discurso siguió el habitual argumento de La Habana de atribuir al embargo estadounidense la responsabilidad principal de las dificultades que enfrenta la población, desde la escasez de alimentos y medicamentos hasta los problemas en la generación eléctrica, el transporte y el suministro de agua.
Sin embargo, el canciller no hizo referencia a la responsabilidad del régimen en la administración de la economía nacional ni a las consecuencias de décadas de políticas centralizadas que han debilitado la producción, reducido la inversión y profundizado la dependencia de las importaciones.
Tampoco abordó la creciente crisis energética que mantiene a amplias zonas del país sometidas a prolongados apagones, ni explicó las razones por las que el sistema eléctrico cubano ha llegado a una situación de deterioro tan profundo.
Rodríguez insistió en denunciar las sanciones estadounidenses y aseguró que Washington pretende obstaculizar el acceso de Cuba a combustibles, tecnología y recursos esenciales. También acusó a Estados Unidos de intentar aislar a la isla internacionalmente y de utilizar la presión económica como instrumento de cambio político.
Pero en su intervención no hubo espacio para reconocer los problemas internos que han contribuido al empobrecimiento de la población, ni para explicar por qué las reformas económicas impulsadas por el propio Gobierno no han logrado revertir la crisis.
El canciller tampoco se refirió a la situación de los derechos humanos en Cuba. Su discurso omitió la existencia de presos políticos, las detenciones de opositores y activistas, las restricciones a la libertad de expresión y reunión y la persecución contra quienes cuestionan públicamente al Partido Comunista.
La narrativa oficial tampoco contempla el éxodo masivo de cubanos, impulsado en buena medida por la falta de oportunidades económicas y el deterioro de las condiciones de vida. Miles de ciudadanos han abandonado el país en los últimos años, en uno de los mayores movimientos migratorios de la historia reciente de Cuba.
Rodríguez aseguró que el Gobierno está dispuesto a dialogar con Estados Unidos bajo condiciones de respeto mutuo y soberanía, aunque reiteró que la isla continuará defendiendo su sistema político frente a cualquier presión externa.
Mientras tanto, la población cubana continúa enfrentando una combinación de escasez, inflación, apagones y deterioro de los servicios públicos. Para sus críticos, el discurso del canciller vuelve a utilizar a Estados Unidos como el principal responsable de todos los males del país, mientras el Gobierno evita rendir cuentas por sus propias decisiones y por la ausencia de libertades políticas y civiles.
Fuente: Granma
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