Cinco años después de las protestas del 11 de julio de 2021, el joven cubano Chadryán Vila Sequín continúa en prisión. Según denuncias de familiares y activistas, inició una huelga de hambre para exigir la revisión de la condena de 11 años que cumple por su participación en aquellas manifestaciones.
Chadryán Vila Sequín tenía 20 años cuando fue detenido tras las protestas del 11 de julio de 2021. Cinco años después, continúa en prisión cumpliendo una condena de 11 años y, según denuncias difundidas por familiares y activistas, inició una huelga de hambre para exigir la revisión de un proceso judicial que considera injusto.
El caso de Vila Sequín vuelve a poner bajo la lupa la situación de las personas condenadas por participar en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 (11J). Quienes siguen su caso sostienen que se trata de uno de los ejemplos más representativos de las severas condenas impuestas a manifestantes que aseguran haber ejercido su derecho a expresarse pacíficamente.
De acuerdo con la denuncia difundida por la activista Irma Lidia Broek, Chadryán acababa de concluir el Servicio Militar y trabajaba como soldador, cuando fue arrestado el 17 de agosto de 2021, durante los operativos policiales posteriores a las protestas.
Uno de los aspectos más cuestionados del proceso es que, pese a tratarse de un civil, fue juzgado por un Tribunal Militar Territorial Central, donde fue declarado culpable de los delitos de sabotaje y desórdenes públicos. El 13 de enero de 2022, la sentencia quedó firme: 11 años de privación de libertad.
Diversas organizaciones de derechos humanos han criticado reiteradamente el uso de figuras penales severas y de tribunales militares en casos relacionados con las protestas del 11J, al considerar que ello vulnera garantías fundamentales del debido proceso.
Según la denuncia más reciente, Chadryán permanece recluido en la prisión Combinado del Sur en Matanzas. Como forma de protesta por la condena y para reclamar una revisión de su caso, habría iniciado una huelga de hambre. Además, se denuncia que las autoridades penitenciarias restringieron sus llamadas telefónicas, limitando el contacto con sus familiares.
Cinco años después de las históricas manifestaciones del 11J, el caso de Chadryán continúa generando cuestionamientos sobre la proporcionalidad de las condenas impuestas a numerosos jóvenes cubanos. Para familiares, activistas y defensores de derechos humanos, mantener a un joven tras las rejas durante más de una década por hechos vinculados a una protesta constituye una profunda injusticia y evidencia las consecuencias que aún enfrentan quienes participaron en aquellas manifestaciones que marcaron un antes y un después en la historia reciente de Cuba.
Fuente: Irma Broek
Foto de prisión: Diario de las Américas
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