China reiteró este martes su respaldo político y diplomático a Cuba, comprometiéndose a ofrecer “apoyo y asistencia” frente a lo que calificó como crecientes amenazas de Estados Unidos contra la isla. La declaración se produce en un contexto de alta tensión regional, marcado por advertencias de la administración del presidente Donald Trump y reportes sobre posibles medidas para cortar el suministro energético a La Habana.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, expresó en rueda de prensa la “profunda preocupación y oposición” de Pekín ante las acciones de Washington, y pidió a Estados Unidos que “levante inmediatamente el bloqueo y las sanciones contra Cuba”. Según Guo, las presiones estadounidenses no solo afectan a la isla, sino que también “comprometen la paz y la estabilidad regionales”.
Las declaraciones chinas llegan tras informaciones del medio estadounidense Politico, que la semana pasada señaló que la administración Trump estaría evaluando un bloqueo naval para frenar las importaciones de petróleo hacia Cuba. De concretarse, esta medida tendría un impacto severo en la ya deteriorada situación energética del país, donde los apagones y la escasez de combustible se han convertido en parte de la vida cotidiana.
El endurecimiento del discurso de Trump contra La Habana se intensificó luego de la operación del 3 de enero en Caracas, que, según el propio mandatario estadounidense, culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, principal aliado político y proveedor de energía de Cuba. En el marco de esa incursión, medios y fuentes regionales reportaron la muerte de 32 militares cubanos que formaban parte del equipo de seguridad del líder venezolano.
Tras esos hechos, Trump lanzó advertencias directas al gobierno cubano, instándolo a aceptar un “acuerdo” —sin precisar su contenido— y amenazando con cortar todo flujo de petróleo y recursos financieros hacia la isla. “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba, ¡nada!”, afirmó a mediados de enero, en un mensaje que elevó aún más la tensión bilateral.
Desde Pekín, el compromiso de “todo el apoyo y la ayuda que sea posible” refuerza la alianza estratégica entre China y Cuba, que en los últimos años ha incluido cooperación económica, créditos, inversiones en infraestructura y respaldo diplomático en foros internacionales. Para el gobierno chino, la situación de Cuba se enmarca también en su oposición más amplia a lo que considera políticas de presión unilateral de Washington.
En La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel reaccionó recientemente defendiendo la preparación militar del país como elemento de disuasión ante una eventual agresión de Estados Unidos. Sus declaraciones subrayan el clima de confrontación que domina el escenario, mientras la población cubana enfrenta una crisis económica profunda, marcada por inflación, escasez de alimentos y prolongados apagones.
El pulso entre Washington, La Habana y ahora Pekín añade una nueva capa de complejidad geopolítica al Caribe y América Latina. Para observadores internacionales, el respaldo chino no solo busca proteger a un aliado histórico, sino también enviar un mensaje más amplio sobre la disposición de China a contrarrestar la influencia estadounidense en la región.
Fuente: AFP
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