El robo de combustible en Cuba un lujoso negocio que no está en mano de los trabajadores

Para nadie es un secreto que los vehículos privados en Cuba se mueven con combustible robado, sobre este tema se ha debatido mucho pero nadie en la alta esfera del Gobierno se ha pronunciado por en encontrar una solución definitiva porque precisamente los mayores beneficiados son los que administran y controlan la distribución del combustible que son los propios dirigentes y funcionarios estatales.

De acuerdo a una información que publica Radio Rebelde, haciendo referencia a la intervención del viceministro primero de Economía y Planificación ante la Comisión de Asuntos Económicos en la reciente sesión extraordinaria del Parlamento Cubano el promedio de venta de combustible por vehículo privado con licencia de transportación sólo alcanzó 0,483 litros diarios hasta abril de 2018 en toda Cuba.

Este nivel de consumo significa que cada carro particular en Cuba se mueve una jornada completa con menos de medio litro de combustible. ¿Magia? ¿Acaso hemos descubierto en nuestro país los motores de combustión interna más eficientes del universo?, se pregunta el propio medio de prensa.

Y más adelante se refiere a que, no quiere decir esto que sean los poseedores de esos vehículos los únicos ni los mayores responsables de este manejo ilícito, ni que la solución del problema sea emprenderla contra la actividad que ellos realizan.

Ya sabemos que a veces caemos en la tentación de botar el sofá, en lugar de resolver la cuestión del adulterio. Las acciones tienen que ir hacia el cierre del grifo del combustible estatal para realizar labores en función del lucro individual, continúa la información que aparece en Radio Rebelde.

Solo cuando ese suministro subterráneo cese, los transportistas particulares tendrán que ir al servicentro a comprar y echar petróleo o gasolina en sus tanques.

Que nadie se crea ese cuento de los choferes magos, que pueden recorrer kilómetros y kilómetros con la compra diaria promedio en el país de 0,483 litros, menos de medio litro, de combustible.

El artículo aborda el tema y de cierta manera responsabiliza a los poseedores de esos vehículos del robo de combustible cuando los verdaderos responsables son los que  se quedan con las mayores ganancias que reporta este lucrativo negocio y son los propios dirigentes, teniendo en cuenta que el combustible en Cuba no lo administra y controla un simple trabajador.