Desorganización en devolución de pasajes por vuelos suspendidos a Cuba

De agónicos pudieran catalogarse los procesos de devolución de pasajes a Cuba con motivo de la suspensión de los vuelos de aerolíneas norteamericanas a todas las provincias cubanas, con excepción de La Habana. Se trata de clientes residentes en Estados Unidos que adquirieron paquetes de fin de año para volar a 9 de los aeropuertos que han sido vetados por la Administración de Donald Trump.  

Por lo general, las personas que han acudido a las oficinas de las distintas aerolíneas, o han solicitado información por teléfono, se han topado con que solo les ofrecen cambios en su destino de vuelo, o un cambio de su viaje a Cuba para antes del 10 de diciembre, mientras que a otros, luego de ser interrogados, se procede a concederles un reembolso en un plazo de 7 a 10 días hábiles.

Según dio a conocer el Departamento de Estado, Washington suspendió “hasta nuevo aviso” este servicio y brindó 45 días de plazo a American Airlines, JetBlue y Delta para cancelar sus operaciones ya programadas en nueve de los 10 destinos en los que operaban en la Isla. De acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos la medida se implementa “para evitar que el régimen cubano se beneficie de los viajes aéreos estadounidenses” y para evitar que se usen sus dividendos para “financiar su represión contra el pueblo cubano y su apoyo a Nicolás Maduro en Venezuela”.

Estas aerolíneas comerciales comenzaron a volar a Cuba en 2016, cuando los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro iniciaron un proceso de normalización de relaciones diplomáticas entre los dos países después de casi 60 años.