La historia de Yosvany Rosell García Caso vuelve a estremecer a Cuba y al exilio. No se trata de política, ni de tendencias en redes, sino de la vida de un padre joven que hoy lucha débilmente por mantenerse consciente después de más de un mes en huelga de hambre. Su estado es crítico. Su familia, devastada. Y un país entero observa, entre el dolor, la indignación y la impotencia.
Yosvany, un herrero de Holguín y padre de tres niños pequeños, fue uno de los tantos cubanos que el 11 de julio de 2021 se unió a las protestas pacíficas para exigir libertades básicas. Por ese acto cívico, fue sentenciado a 15 años de prisión bajo el cargo de “sedición”, una acusación que las organizaciones humanitarias han señalado repetidamente como injusta y fabricada para castigar la disidencia.
Desde hace 37 días, su cuerpo se va apagando. Rechaza la comida, se niega a recibir asistencia médica y ha sido trasladado en estado de extrema gravedad al Hospital Clínico Quirúrgico de Holguín. Deshidratación severa, pérdida acelerada de peso, debilidad extrema y un pronóstico que empeora minuto a minuto. La vida de este hombre de apenas 37 años podría extinguirse en cualquier momento si no se produce una intervención urgente.
Su esposa, Mailin Sánchez, ha denunciado entre lágrimas la agonía que atraviesan sus hijos y la desesperación que envuelve a toda la familia. Pide ayuda, pide voces, pide humanidad. Cada publicación, cada llamado, cada gesto es un intento de impedir que otro cubano muera injustamente en silencio.
Porque la pregunta que muchos hoy se hacen es inevitable: ¿qué más debe ocurrir para que se escuche el clamor de una familia rota? ¿Cuántas vidas deben perderse antes de que el país, y el mundo, actúen?
No se trata de bandos ni ideologías. Se trata de un ser humano cuya existencia pende de un hilo. De un padre que caminó por las calles no solo por su familia, sino por miles de cubanos cansados de la represión. Y ahora enfrenta la muerte en absoluta vulnerabilidad.
No es momento de indiferencia. Este no es un suceso ajeno. Es el drama de un país donde pedir libertad puede costar la vida. Por eso, cada voz cuenta: compartir, denunciar, exigir, acompañar. Un gesto pequeño para muchos puede significar un rayo de esperanza para una familia que hoy vive entre el miedo y la fe.
No dejemos que Yosvany muera en silencio.
No dejemos sola a su familia.
La vida de un inocente está en juego, y la historia juzgará a quienes callen.
Del perfil de Lara Crofs
Cuba reporta más de 37 mil casos de chikungunya y alerta por niños en estado crítico
Hace 38 minutos
Infames condiciones en sala de Pediatría del Hospital Provincial de Ciego de Ávila(video)
Hace 1 día